Por estas fechas, como ocurre año tras año (excepto el pasado por la pandemia), los opositores, médicos graduados, y futuros residentes deben escoger plaza. Sin embargo, este año el Ministerio ha decidido dar un cambio radical al método de elección.

Hasta este año, la elección de plaza por parte de los opositores se daba de la siguiente manera: en estricto orden por nota de MIR, se convocaba a los opositores al Ministerio de Sanidad en turnos de 350 personas para escoger su plaza. De esta manera, el opositor disponía del total de plazas iniciales de cada especialidad y centro formador, y tenía días para comparar y realizar una lista de preferencias. Posteriormente, se podía seguir en escrupuloso directo la asignación de las plazas de todos los opositores, y así cualquier futuro MIR podía ir recalibrando su lista de preferencias hasta el mismo momento de escoger.

Este año, en pos de la modernización de la administración, y también usando como pretexto el COVID, el Ministerio ha implantado un sistema de elección telemática. El año pasado ya se intentó, pero los opositores interpusieron demanda y el tribunal supremo falló en favor de estos. Sin embargo, para la cita del 2021 el Gobierno se blindó a través de un BOE para poder realizar la elección de manera telemática. Sin embargo, no es un sistema análogo al que se ha llevado a cabo hasta ahora, ya que introduce un gran cambio de paradigma: más que una elección, es una adjudicación, ya que lo que se pretende este año es que los opositores realicen una lista de preferencias y de forma automatizada, y en un solo día, el Ministerio publicará las plazas definitivas de todos los opositores.

Esto implica diversos problemas, ya que implica que el opositor con un número 5000, deberá realizar una lista de cientos de opciones, sino miles, si quiere estar seguro que se le asigna una plaza. Elimina, por tanto, la posibilidad de recalibrar opciones, de ajustarlas a la elección de ese año, ya que se elimina esa información; solo se dispondrá del total de plazas y de las preferencias de cada uno. Los problemas detectados más importantes son:

  • En el caso de Medicina Familiar y Comunitaria, se escoge especialidad y UD, pero estas UD tienen gran variabilidad porque incluyen múltiples centros hospitalarios de referencia, CAPs y distintas ciudades. La asignación del centro concreto se produce en orden de plaza asignada, por lo que clásicamente se iban llenando unas u otras UD en función de cuántas plazas de unos hospitales o CAPs concretos quedaban.

También ocurre en otras especialidades y algunas UD, como en Medicina Interna, donde en función del número de plaza con el que se entra se pueden escoger itinerarios concretos.
Estas particularidades, de dos especialidades que sirven como ejemplo pero que ambas tienen una gran parte de las plazas, quedan totalmente anuladas con la nueva elección, ya que no puede saberse en qué orden se podrá acceder (y si se podrá) a la especialidad y la UD, imposibilitando una elección adecuada.

  • El sistema informático se ha demostrado insuficiente en diversas ocasiones. Han sido varios días de elección, y ha habido múltiples problemas desde el inicio: desde listas desactualizadas, hasta problemas graves que han imposibilitado realizar las listas de preferencias hasta hoy mismo. El sistema es claramente deficiente.
  • Nos encontramos con una absoluta falta de transparencia. Con el antiguo sistema, podía seguirse en riguroso directo la asignación, mientras que con el nuevo sistema no puede asegurarse que no ocurran irregularidades.
  • Hay un gran riesgo de plazas abandonadas: hasta el año pasado, al escoger en función del número de examen, si en el momento de la elección ninguna plaza era suficiente atractiva el opositor podía dejar pasar turno, y el siguiente disponía de todas las plazas. Con el nuevo sistema, es evidente que se producirán asignaciones en listas de cientos de preferencias que estarán “por si acaso”. Posterior a la asignación, el opositor podrá renunciar a la plaza, pero sin que esta pueda ser reasignada a otro. Por lo que creemos que aumentará de forma sustancial el número de plazas vacantes.

 

Durante meses, tanto la AME, la OMC o el CESM y otros sindicatos, hemos denunciado que la elección no podía convertirse en una adjudicación de estas características. En un año con múltiples retrasos en los plazos por parte del Ministerio, de un aumento de incertidumbre (se ha tardado mucho más de lo habitual en publicar plazos), creemos que esta es la peor manera de que los opositores del año 2021 finalicen su periplo. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad ha hecho oídos sordos y ha seguido proponiendo un mal sistema, que además tiene un riesgo añadido de dejar múltiples plazas sin cubrir.

Rechazamos por ello este cambio de paradigma, que no aporta ningún beneficio y sí en cambio multitud de riesgos, desventajas y desigualdades. Creemos que el Ministerio puede y debe rectificar, y por ello hacemos una expresa apelación a la ministra Carolina Darias y al DGOP Vicenç Martínez para que adapten el sistema y escuchen la voz de los opositores, los MIR y el total de la profesión médica.