Este 2 de abril se conmemoró el Día mundial de concienciación sobre el autismo, padecimiento que presenta uno de cada 100 infantes, por lo cual se estiman cerca de 45.000 casos en México.

Como muestra de apoyo, varios estados de la república mexicana iluminaron de azul sus edificios y monumentos más importantes. En Zacatecas se iluminó el Congreso y se invitó a los demás edificios de gobierno a iluminarse; en la Ciudad de México, varios monumentos como El Ángel de la Independencia y el edificio de la Comisión Federal de Electricidad; en Guadalajara se sumaron Los Arcos de Avenida Vallarta, la Glorieta Minerva, el Palacio Municipal, la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, el Teatro Degollado y la fuente de Plaza Universidad, entre otros; mientras que en Hidalgo se realizó la caminata internacional del autismo.

Este padecimiento es un trastorno del neurodesarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y representa una discapacidad permanente, pues afecta al funcionamiento del cerebro, provocando deficiencias en la interacción social, problemas en la comunicación verbal y no verbal, patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos y repetitivos.

De acuerdo con la psicóloga Julia Diana Cruz, la etapa más importante para detectar este problema es durante los primeros tres años, pues es cuando se puede identificar ciertas conductas que señalen autismo.

Algunas de las señales de alerta son: No hace sonidos, sonrisas u otras expresiones faciales; puede identificarse a partir de los seis meses. No balbucea. No hace gestos como señalar o saludar. No dice palabras a los 16 meses. No formula frases con significado a los 24 meses. Tiene dificultades para relacionarse con los demás, es retraído y presenta comportamientos repetitivos.

Una vez que se ha diagnosticado se debe recurrir a un especialista que ayude con una terapia enfocada en actividades para el desarrollo del lenguaje y comunicación.

A pesar de que no se conoce una causa específica del autismo, se sabe que está fuertemente vinculada con causas genéticas; y de acuerdo con un nuevo estudio publicado por la revista Nature Genetics, el riesgo genético de padecer autismo puede ser encontrado en la población en general, pero su desarrollo no es claro en personas que no presentan síntomas.

Según dicho estudio, que se realizó en un total de 38.000 personas, se encontró cierta relación entre desórdenes del espectro autista y algunas variaciones del comportamiento social y adaptación, que normalmente son clasificados como normales, por lo que no llegan a diagnosticarse como autismo.

Con este descubrimiento y gracias a los avances tecnológicos en cuanto a secuenciación y análisis genómico, se abren las puertas para el mejor entendimiento, diagnóstico y tratamiento del autismo, así como otras enfermedades del comportamiento  como la esquizofrenia.

Actualmente a nivel mundial se calcula que más del 80 por ciento de los adultos diagnosticados con autismo se encuentra desempleado. La estigmatización y discriminación que sufren las personas autistas alrededor del mundo, representan una barrera importante para el diagnóstico y tratamiento de su enfermedad así como para su desarrollo personal y profesional.

Es por esto que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró esta fecha para promover la necesidad de mejorar la calidad de vida de niños y adultos autistas para que puedan tener una vida plena y digna.

De acuerdo con dirigentes de la Organización de las Naciones Unidas, las personas con autismo poseen naturalmente una amplia gama de competencias y manifiestan diversas esferas de interés. También subrayan que debe asegurarse su plena participación e inclusión como miembros valiosos de la sociedad para contribuir a brindarles un futuro digno. Las personas con autismo son completamente funcionales.

Es importante poner atención en los primeros años de vida y en los antecedentes familiares, así como en el desarrollo del embarazo para identificar ciertos problemas genéticos que puedan presentarse, concluyó la Dra. Cruz.

Se debe acercarse a las instituciones que brindan apoyo, pues si no es tratado a tiempo, puede haber problemas más tarde cuando se le quiera incluir en ciertas actividades, por ejemplo en la escuela, ya que pueden sufrir de bullying y aunado al autismo, se puede llegar a otro tipo de problemas psicológicos.

Asimismo, recomendó que como sociedad, debemos dejar a un lado los tabúes, pues muchas veces los mismos padres no aceptan que su hijo puede tener algún problema por lo que no es llevado con un especialista a tiempo, “cuando a los padres se les dice que se va a canalizar al niño con un psicólogo, se asustan porque piensan que su hijo está loco y no es así”, además señaló que palabras como “especialista” y “autismo”, aún causan temor en la gente.