Si las nuevas investigaciones logran identificar las sustancias que las bacterias del intestino fabrican para ayudar a los músculos a crecer después del ejercicio, podríamos utilizar algunas de esas sustancias para promover el crecimiento de los músculos en personas que sufren la pérdida de músculo que se observa típicamente con el envejecimiento o el cáncer, según una nueva investigación publicada en ‘The Journal of Physiology’.

Los investigadores han descubierto que, para que los músculos crezcan tras el ejercicio, es necesario que el microbioma esté intacto.

El microbioma intestinal se refiere a los billones de bacterias (y otros microbios) que viven dentro de nuestro sistema digestivo. En la última década, las investigaciones han descubierto que estas bacterias producen sustancias necesarias para nuestra salud.

Conexión entre el microbioma intestinal y los músculos esqueléticos

Los resultados de este nuevo estudio contribuyen al creciente conjunto de pruebas que demuestran una conexión entre el microbioma intestinal y los músculos esqueléticos. Y sugieren que el microbioma intestinal produce sustancias que ayudan a los músculos esqueléticos a aumentar su tamaño después del ejercicio.

Aunque los investigadores utilizaron una dosis relativamente baja de antibióticos en comparación con estudios anteriores, una limitación del estudio es que no saben si los antibióticos podrían haber afectado directamente a la capacidad del músculo esquelético para adaptarse al ejercicio.

Taylor Valentino, primera autora del trabajo, apunta que “si podemos identificar las sustancias que las bacterias intestinales producen para ayudar al crecimiento de los músculos después del ejercicio, podríamos utilizar algunas de esas sustancias para promover el crecimiento de los músculos en las personas que sufren la pérdida de músculo que se observa típicamente con el envejecimiento o el cáncer”.

Por su parte, John McCarthy, autor principal del estudio, añade que “desde un punto de vista atlético, se descubrió que los corredores de categoría mundial tenían más de un tipo particular de bacterias que proporcionaban una fuente adicional de energía que se pensaba que les ayudaba a correr más rápido. Así pues, el microbioma intestinal produce sustancias que parecen ser importantes para que los músculos esqueléticos se adapten plenamente al ejercicio, además de ayudar a mejorar el rendimiento deportivo”.