La Sociedad Española de Medicina General y de  Familia (SEMG) ha celebrado su XXV congreso con más de 2.500 médicos de familia que han mejorado sus habilidades y conocimientos gracias a talleres como la ecografía clínica y la dermatoscopia, y mesas necesarias como la de la detección de la violencia de género en las consultas. El presidente de la SEMG, Antonio Fernández-Pro, nos da su balance sobre él.

¿Cuál es su valoración del congreso?

La valoración es tremendamente positiva. Se han cumplido los objetivos que nos planteamos, que es implicar en la dinámica del congreso a los congresistas, que interactúen y participen.

Hemos hecho overbooking en todos los talleres, tuvimos que ampliar plazas y, además, hay un hecho anecdótico que a mí me gusta mucho vivir y es que en las horas del congreso todo lo que es la exposición comercial y todo lo que es el congreso en sí está lleno. Eso da una sensación muy buena. La gente está participando y llenando salas.

¿Qué diferencia el congreso de la SEMG frente a otros congresos de Primaria?

Supongo que todos los responsables de las diferentes sociedades dirán lo mismo. Yo creo que este congreso es para un sector muy especial. El congreso es el escaparate, pero el escaparate no puede vender nada que no tengamos dentro. Poder transmitir esos valores, ese conocimiento, esa inquietud, esa participación… Que se vean traducidos los pilares básicos de la Sociedad en la imagen del congreso es fundamental. Hemos querido hacer un congreso pulcro, absolutamente en todas las facetas, en la imagen, en la elegancia, en cuidar los pequeños detalles, y eso se traduce en comportamientos ejemplares de los congresistas y de los ponentes.

¿Qué mesas cree que han tenido más interés?

Siempre hay en temáticas dos vertientes: la mediática y los conocimientos más específicos de la profesión. La mesa tremendamente importante de violencia de género, que fue bien tratada, y además fue una de las peticiones que la Consejera de Sanidad valenciana hizo a la Sociedad en la inauguración y que no me dio tiempo a responder porque no teníamos turno de réplica. Hemos tenido, también, el tema de la discapacidad con el Síndrome de Down en el cine-fórum, el tema del humanismo dentro de la profesión y, por otra parte, la vertiente más específica, más profesional, el área de conocimiento y tecnología. De ello, quiero destacar dos: la ecografía, que ha habido un aula permanente prácticamente todos los días, y la dermatoscopia, como técnica a incluir dentro de la cartera de servicio de la Atención Primaria. Creo que estas son las joyas de la corona de este año.

¿Por qué no es atractiva la especialidad para los estudiantes?

Evidentemente, el poco atractivo que la especialidad de Medicina de Familia tiene para los estudiantes es porque es la gran desconocida. Nadie elige lo que no conoce. De hecho, hemos puesto en marcha varias campañas, entre ellas, la última “Vive Medicina de Familia”. El sistema está como está. Se lo decía al decano de la facultad y a la consejera valenciana off the record, que no parece muy lógico que si la AP y la Medicina de Familia tiene que ser uno de los pilares y todo el mundo lo dice, eso no se traduce en una línea estratégica de comportamiento en la universidad.

Para que realmente cale este mensaje hacen falta varios años, y mientras la Medicina de Familia no esté implicada y metida en el ADN de las universidades, es tremendamente difícil que el estudiante y el futuro médico la tenga en cuenta.

Este año la Sociedad ha cumplido 30 años. ¿Cuál es el balance de estos 30 años?

El balance es tremendamente importante y muy saludable para la Medicina de Familia y para la profesión. Desde hace treinta años que un grupo de compañeros nos juntamos para montar esta Sociedad, hemos convertido ese movimiento en una Sociedad solvente y madura y necesaria en el entorno de la Medicina de Familia que vive este país.

Es una Sociedad absolutamente comprometida con los dos pilares básicos, que son el profesional y la mejora de la asistencia del ciudadano. Esas dos cosas nos hacen imprescindibles en el entorno.

¿Cuáles son los objetivos de la Sociedad para los próximos años?

Básicamente los mismos, es decir, nosotros si nos hemos caracterizado por algo en los últimos 30 años es que siempre decimos lo mismo: llevar la tecnología que se pueda aplicar en Primaria. A Primaria porque así aumentaremos la capacidad resolutiva del médico de Atención Primaria. Véase ecografía, dermatoscopia, pruebas que se pueden realizar con absoluta eficacia en este ámbito. Y, por otro lado, esto nos ayudará a dos cosas: a aumentar la capacidad resolutiva y a aumentar la calidad de la atención que estamos dando.

¿Cuál es la situación actual del médico de familia?

La Medicina de Familia está sufriendo. Está sufriendo una presión que es injusta. Hemos vivido años de recortes, de dificultad, que se ha traducido en una presión asistencial importante. Siempre digo lo mismo: el mayor copago que tiene el paciente es la lista de espera, y en esa lista de espera una de las víctimas es el médico de cabecera. Y si el médico de cabecera no tiene capacidad resolutiva, malo. Nos toca vivir una época de tiempos convulsos, difíciles, pero creo que el sistema debe empezar a devolverle algo a la Medicina de Familia.