Casi uno de cada tres adolescentes (30,5%) sufre de dolor de cabeza recurrente, siendo la migraña la cefalea más habitual (11,3%). Casi el 33% de los adolescentes con dolor de cabeza tuvieron al menos un episodio por semana y un poco más de un 44% mostraron algún grado de discapacidad relacionada con sus cefaleas. Sin embargo, más del 73% de los entrevistados que padecen dolor de cabeza no tienen un diagnóstico1.

La migraña, similar en prevalencia en la edad escolar, desaparece en un porcentaje elevado de varones tras la pubertad, y tiende a permanecer o a aparecer en el sexo femenino2. En este sentido, el estudio más completo desarrollado en España corrobora que el dolor de cabeza es significativamente más frecuente en niñas: 35,1% frente al 25,5% de los varones adolescentes)1.

La migraña puede ser con y sin aura, aunque la sin aura (conocida como común) es el subtipo más frecuente. Esta patología produce un impacto importante en la población adolescente, desde el punto de vista de actividades escolares como extraescolares, de ahí la importancia de que sea adecuadamente tratada2, ya que además es frecuente que se acompañe de fonofobia y/o fotofobia, náuseas y/o vómitos3.

Comorbilidad

Hay antecedentes familiares en el 70% de los casos4. Muchos estudios señalan que el dolor de cabeza en niños y adolescentes está relacionado también con varios factores psicosociales, como la depresión materna, la psicopatología en la infancia, las desventajas sociales y una familia con antecedentes de ‘afecciones dolorosas’. Igualmente, se ha constatado que los adolescentes de 12 a 17 años con dolor de cabeza tienen niveles más altos de ansiedad y depresión y, especialmente entre los 15 y 17 años, mayores niveles de atención y dificultades de conducta5. Por ello, debe prestarse atención a la ansiedad o estrés en relación con los estudios y actividades extraescolares diarias o con problemas de relación en el colegio3.

Y es que en niños y adolescentes el dolor de cabeza y la migraña se asocian comúnmente con diversas enfermedades, como la comorbilidad psiquiátrica y neurológica, en particular depresión y ansiedad, pero también epilepsia, trastornos del sueño o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). También se ha demostrado una asociación con atopia, enfermedad cardiovascular, especialmente accidente cerebrovascular isquémico y Fibrodisplasia Osificante Progresiva (FOP)6.

La migraña es también más frecuente entre adolescentes con malos hábitos de sueño (36,6% vs. 27,6%), entre aquellos que realizan una menor actividad física y en adolescentes que no desayunan (37,3% vs. 28,4%), los que fuman (10,5% vs. 4,9%) y los que consumen cafeína (30,9% vs. 24,7%). Por el contrario, no se constatan diferencias en cuanto al rendimiento escolar de los adolescentes, el nivel educativo de los padres, o el entorno o el sistema educativo1.

Un período clave

Ante la evidencia de que el dolor de cabeza es un problema de salud común entre los adolescentes que afecta su calidad de vida, ya que se asocia con la presencia de un ‘estilo de vida poco saludable’ y otras comorbilidades médicas. Ante ello, se deben iniciar iniciativas educativas que permitan minimizar el impacto de esta enfermedad1.

La adolescencia es un momento decisivo para el neurodesarrollo, porque en este periodo el cerebro dispone de una neuroplasticidad muy elevada para adaptar su estructura y funciones en respuesta a las demandas, experiencias y cambios fisiológicos del entorno. Por lo tanto, el impacto de lo que le sucede al cerebro durante estos años puede provocar cambios neuroplásticos con consecuencias a largo plazo. Sin embargo, y a pesar de que la adolescencia es un período crucial para algunos dolores de cabeza primarios, hay muy poca información sobre su prevalencia e impacto en los adolescentes7.

Prevención y tratamiento

La mayoría de los pacientes adolescentes puede controlarse con analgésicos convencionales, pero un 30% precisa de otros tratamientos. Ante todo, es fundamental identificar los factores precipitantes: se debe controlar el ejercicio físico, el estrés, los trastornos del sueño, el ayuno prolongado y la ingesta de determinados alimentos (chocolate, quesos, frutos secos, etc.) si se aprecia una asociación con los ataques2. Los episodios claramente ligados a alimentos específicos, pueden ser evitados con la supresión del alimento en cuestión. Deben evitarse, en cualquier caso, dietas restrictivas no fundadas en la historia personal4. Asimismo, es recomendable llevar un ‘diario’ de la cefalea, una herramienta útil para objetivar la frecuencia de los episodios y su relación con los posibles factores desencadenantes y, en caso de migraña, es frecuente que el sueño pueda abortar el curso de un ataque y, de hecho, es un criterio diagnóstico de elevada especificidad2.

El mejor tratamiento de la crisis migrañosa es una adecuada prevención, de ahí que se aconseje revisar la aproximación SMART: Sleep: regular y suficiente; Meals: regular y suficiente. Incluye una hidratación adecuada; Activity: ejercicio regular (pero no excesivo) prefiriendo deporte aeróbico; Relaxation: uso de estrategias de reducción del estrés; Trigger avoidance: disminución del uso de aparatos electrónicos de ocio, así como evitar la cafeína y otros desencadenantes asociados8.

 

REFERENCIAS

  1. Torres-Ferrus, M., et al. Headache, comorbidities and lifestyle in an adolescent population (The TEENs Study). Cephalalgia. 2019. Jan.; 39 (1): 91-99.
  2. Fernández-Mayoralas, M., et al. Cefaleas y migrañas en la adolescencia. Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia. Temas de Revisión. Adolescere. 2015. III (3): 9-28.
  3. Garrido Cumbrera, Marco, et al. Impacto y situación de la migraña en España: Atlas 2018. Editorial Universidad de Sevilla. 2019.
  4. Cancho Candela, R., et al. Cefalea en el niño y adolescente. Pediatría Integral. 2015. Nov.; Vol. XIX; Núm. 9.
  5. Guidetti, V., et al. Migraine in childhood: biobehavioural or psychosomatic disorder? The Journal of Headache and Pain. 2016; 17 (1): 82.
  6. Bellini, B., et al. Headache and comorbidity in children and adolescents. The Journal of Headache and Pain. 2013; 14 (1): 79.
  7. Sociedad Española de Neurología (SEN). El 30,5% de los adolescentes españoles sufre dolor de cabeza de forma recurrente. Nota de prensa. Junio 2018.
  8. Macaya Ruiz, A., et al. Guía práctica diagnóstico-terapéutica de la cefalea del adulto y el niño en urgencias. Sociedad Española de Neurología (SEN), 2016.