Según el doctor Juan Ballesteros, especialista en Infecciones de Transmisión Sexual del Centro Sanitario Sandoval de Madrid, “se estima que del 20 al 30% de la población adulta en los países del norte de Europa y Estados Unidos y que entre el 10 y el 15% de la población adulta en los países mediterráneos, como España, está infectada por el virus del herpes simple 2, siendo más frecuentes sus manifestaciones clínicas entre los 20 y los 40 años de edad. En España, se está dando un incremento del número de personas que padecen la enfermedad”.

 

“No obstante”, añade el doctor Ballesteros, “debido a la dificultad de diagnóstico de este trastorno, se puede afirmar que la mitad de personas con herpes genital carece de diagnóstico, debido, entre otros factores, a la falta de sensibilización, tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios, en relación a esta patología”.

 

Aunque la prevalencia es similar en hombres y en mujeres, se estima que en las mujeres el diagnóstico es menor, ya que los signos se pueden confundir con los de otros trastornos, como la candidiasis. “Los ginecólogos somos, con frecuencia, el médico de referencia para la mujer, por lo que debemos estar concienciados de la importancia de su diagnóstico y tratamiento”, explica el doctor José Ramón Rodríguez, jefe de Sección de Ginecología del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, presidente de la Sociedad Murciana de Ginecología, y moderador del Encuentro Diagnóstico Diferencial del Herpes Genital que ha contado con la colaboración de la Unidad de Salud de la Mujer de Novartis.

 

En el encuentro, en el que se dieron cita ginecólogos de toda la región de Murcia, se analizaron las pautas de diagnóstico y tratamiento de esta patología. “El herpes genital es una enfermedad recurrente que afecta de forma importante a la calidad de vida de la mujer, sobre todo teniendo en cuenta que los brotes se repiten varias veces a lo largo de un año”, explica el doctor Rodríguez.

 

En cuanto al diagnóstico, el Foro Internacional de Herpes Genital recomienda, además de la exploración visual, la realización de pruebas de laboratorio, como cultivos virales y análisis de sangre, para confirmar el diagnóstico. No obstante, según el Estudio INSIGHTS, realizado por el Foro Internacional para el Tratamiento del Herpes, la Alianza Internacional para el Herpes y Novartis Farmacéutica, mediante dos encuestas realizadas a 2.075 pacientes y 622 expertos de más de 90 países, estas pruebas diagnósticas se realizan sólo en el 58% de los pacientes.

 

Los expertos recomiendan que las personas que sufren un primer episodio de herpes genital reciban tratamiento antiviral oral, no sólo para interrumpir la manifestación de la enfermedad, sino también para prevenir la aparición de nuevos episodios, reduciendo el número y la severidad de los mismos. En este sentido, famciclovir, un antiviral con una eficacia y un perfil de seguridad avalados a través de numerosos estudios clínicos, ha demostrado ser eficaz en ambos sentidos.

 

Así, en un estudio clínico en el que participaron 692 pacientes con herpes genital recurrente y en el que se comparó famciclovir con placebo, se demostró que el tratamiento episódico con famciclovir oral redujo significativamente los síntomas causados por el virus, incluyendo el dolor, la sensación de quemazón y el picor.

 

Además, en otro ensayo clínico, en el que participaron 455 pacientes con herpes genital recurrente de mucha frecuencia, la terapia supresora con 250 mg dos veces al día de famciclovir oral durante un año redujo de forma significativa el número de brotes producidos por el virus. Cuando el tratamiento se mantuvo durante más de un año, la reducción de los brotes fue de un 80%. En el mismo estudio, el tiempo medio transcurrido hasta la primera recaída fue de casi un año, en comparación con placebo (7 semanas), y el 72% de las pacientes tratadas con famciclovir no tuvieron brotes después de un año, en comparación con el 6% de las pacientes que tomaron placebo.

 

Según el doctor Ballesteros, “el uso de un tratamiento antiherpético diario o tratamiento de supresión, dismiminuye, no sólo la aparición de las lesiones características del herpes, sino también la transmisión del virus a la pareja cuando no existen lesiones”.

 

Otra parte importante del tratamiento de la enfermedad que influye directamente en la calidad de vida de los pacientes es la información aportada por el médico, sobre todo acerca de las posibles vías de contagio del virus y cómo prevenirlas.