E.P.-Las mujeres cuyos hijos desarrollan algún tipo de tumor antes de los 15 años se convierten a su vez en sujetos de riesgo, ya que poseen una probabilidad de sufrir cáncer de mama superior a la media. Según un estudio, hecho público en la ‘Conferencia Europea del Cáncer’ (ECCO), es posible que exista algún tipo de interacción madre/hijo en el útero que podría estar detrás de ello. Cada vez son más los niños que sobreviven a un cáncer infantil, aunque los efectos posteriores suponen un reto para los doctores que tienen que continuar cuidándolos durante mucho tiempo.

Un grupo internacional de oncólogos ha revisado los datos correspondientes a 2.604 niños que habían padecido alguna forma de la enfermedad antes de la adolescencia. Entre todas las madres, 95 desarrollaron un cáncer de mama tras el diagnóstico de sus hijos. Un tercio más de lo previsible, atendiendo a las estadísticas disponibles sobre esta enfermedad.

El director de este trabajo reconoce que el suyo es el primero en demostrar la existencia de esta posible relación y en disponer de evidencias para hablar de la mencionada interacción en el útero. En su opinión, es importante que las mujeres con determinadas mutaciones en uno de sus genes, concretamente el conocido como p53, sean incluidas en programas de detección precoz que permitan identificar la enfermedad durante sus primeras etapas.

"Este estudio sugiere que el momento crucial para el desarrollo de ciertos tumores, de mama e infantiles, tiene lugar durante el embarazo", explica este epidemiólogo que sugiere la importancia de llevar a cabo nuevos análisis moleculares, para aclarar completamente la cuestión.

El doctor Dong Pang, epidemiólogo del Hospital de Manchester, ha explicado que las hormonas podrían jugar un papel fundamental en esta curiosa relación que, por otra parte, es la primera vez que se demuestra.

"El riesgo para la madre es mayor cuanto más pequeño es su hijo en el momento del diagnóstico y, además, el riesgo de cáncer de pecho es mayor durante los primeros años tras el nacimiento", ha añadido Pang.

Según explica este especialista, se sabe que las mutaciones en determinados genes incrementan, al mismo tiempo, el cáncer de mama en mujeres y determinados tipos de tumores infantiles.

"Si miramos los casos de mujeres jóvenes que desarrollan un tumor, inmediatamente después de dar a luz a un hijo que posteriormente también padece la enfermedad", augura, "podremos aprender mucho de esta cuestión y del cáncer de mama en general".

Durante el embarazo, el propio feto está fuertemente implicado en la producción y regulación de los estrógenos (las hormonas femeninas), que juegan un importante papel en el desarrollo del cáncer de mama. En opinión de Pang, "una combinación de errores en el ciclo celular y en la regulación hormonal durante la gestación podría ser determinante a la hora de explicar este tipo de cáncer materno/filial".

Mayor supervivencia infantil

Por otra parte, el número de niños que sobreviven al cáncer infantil está incrementándose en los últimos años, pero los efectos colaterales del tratamiento hacen que continúen necesitando el tratamiento médico durante mucho tiempo. El rápido incremento del número de supervivientes hace que la profesión médica se plantee la mejor manera de afrontar el coste que suponen estos cuidados.

El profesor Jill Mann, de la unidad de pediatría oncológica de la Universidad de Birmingham, explicó que en la Conferencia Europea contra el Cáncer que el índice de supervivencia ha pasado del 23 por ciento en los años sesenta hasta el 70 por ciento en los años noventa.

Este experto realizó un estudio entre más de 5.000 niños diagnosticados de leucemia y otro tipo de tumores cerebrales que habían sido tratados con radioterapia o quimioterapia. En la mayoría de los casos, a pesar de que el tratamiento había causado efecto, requerían un seguimiento continuado durante bastante tiempo puesto que podrían desarrollar otro tipo de desórdenes como obesidad, dificultades de aprendizaje, problemas cardíacos, de tiroides, de movilidad o visuales.

Ante esta situación, los especialistas recomiendan un seguimiento multidisciplinar de estos pequeños enfermos para que reciban un tratamiento adecuado y, a pesar de que surjan complicaciones, éstas sean compatibles con un desarrollo normal y con una calidad de vida adecuada.