Redacción. Madrid.- La mortalidad infantil por cáncer en España ha disminuido un 36 por ciento en el caso de los niños y un 45 en el de las niñas, según las conclusiones del informe "La aportación de los medicamentos quimioterápicos al tratamiento del cáncer", dirigido por Xavier Badía y que forma parte del programa de trabajo de la Fundación Farmaindustria sobre el valor del medicamento.

El informe también revela que gracias a las actividades de prevención y detección precoz del cáncer, y al arsenal terapéutico actualmente disponible las muertes por cáncer entre los pacientes menores de 64 años en España se han reducido desde 1992 y siguen disminuyendo. El descenso anual de la mortalidad ha sido de 0,5 por ciento en hombres y de 0,9 por ciento en mujeres, y la supervivencia a cinco años desde el diagnóstico ha aumentado del 36,2 por ciento al 42 por ciento en hombres, y del 51,4 por ciento al 56 por ciento en mujeres en la última década.

El cáncer constituye la segunda causa de mortalidad infantil y adulta en los países desarrollados. En España, es la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares aunque en el grupo de edad entre los 35 y 64 años es la primera. Los tipos de cáncer que causan mayor mortalidad en los adultos son el de pulmón, próstata, estómago, colon y vejiga urinaria en los hombres, y mama, colon, estómago, páncreas y ovario en las mujeres. En la infancia el cáncer más frecuente es la leucemia, seguida de los cánceres del sistema nervioso.

En cuanto a su prevalencia, en nuestro país el número de personas que viven con cáncer o que se les ha diagnosticado la enfermedad se sitúa en el 3,6 por ciento de la población. Se estima que sólo en el año 2000 fueron diagnosticados nuevos casos de cáncer en 90.000 hombres y 75.000 mujeres.

Aunque en España no existen estudios que evalúen la carga de la enfermedad oncológica como tal, el patrón es similar al de países de nuestro entorno con sistemas públicos de salud, en los que entre los cinco primeros diagnósticos en términos de carga de la enfermedad o coste total el cáncer es el cuarto, siendo responsable de casi el 17 por ciento de todos los costes. Los costes directos, de atención y tratamiento de la enfermedad suponen únicamente el 25 por ciento de los costes generados por el cáncer, ya que tres cuartas partes de la carga de la enfermedad se deben a la mortalidad prematura y a la incapacidad temporal de los pacientes.

Avances en los tratamientos

Uno de los objetivos de la investigación farmacológica del cáncer es obtener medicamentos más eficaces y seguros para aumentar tanto la cantidad como la calidad de vida de los pacientes. Así, aunque la quimioterapia puede presentar algunos problemas, las últimas generaciones de tratamientos se dirigen a mantener o aumentar la eficacia aportando una mejora en el perfil de seguridad, lo que sin duda aumentará la calidad de vida de los pacientes.

Cabe destacar, además, que aunque se ha discutido mucho sobre el coste de adquisición de los medicamentos de quimioterapia, la utilización de técnicas de análisis coste-efectividad demuestran que dicho coste se compensa por la reducción en hospitalizaciones de los pacientes, por la disminución de procedimientos quirúrgicos muy costosos y por las ganancias de productividad que genera aumentar la supervivencia de los enfermos cuando pueden seguir llevando a cabo sus actividades de la vida diaria.

Gracias a la inversión de la industria farmacéutica se están explorando nuevos tipos de terapias, como la inmunoterapia y el potencial descubrimiento de la primera vacuna contra un cáncer humano, la terapia génica o la quimioprevención o quimiosupresión, medicamentos de quimioterapia con efectos protectores en etapas anteriores a la invasión o metastatización de las células. Asimismo, la investigación genética permitirá continuar desarrollando las capacidad diagnóstica y terapéutica actual.

Se puede concluir que si se observa el gran nivel de actividad investigadora existente actualmente tanto en España como en el resto de países industrializados, con el abordaje de nuevas aproximaciones terapéuticas, el desarrollo de más de 400 nuevos fármacos y la mejora y optimización de los ya existentes, se puede ser optimista respecto al pronóstico del cáncer en el siglo XXI.