Un nuevo estudio demuestra que las mujeres están infrarrepresentadas en los ensayos clínicos sobre accidentes cerebrovasculares en relación con el número de personas que los padecen en la población general, según publican sus autores en el número online de ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

Asegurarse de que hay suficientes mujeres en los estudios clínicos para reflejar con precisión la proporción de mujeres que sufren accidentes cerebrovasculares puede tener implicaciones para las futuras recomendaciones de tratamiento para las mujeres afectadas por esta grave enfermedad. Cuando un sexo está subrepresentado en los ensayos clínicos, se limita la forma en que se pueden aplicar los resultados al público en general y posiblemente puede limitar el acceso a nuevas terapias.

Porcentaje de representación

El estudio analizó 281 ensayos sobre accidentes cerebrovasculares con al menos 100 participantes realizados entre 1990 y 2020. El número total de participantes fue de 588.887, de los cuales el 37,4 % eran mujeres. La prevalencia media del ictus en las mujeres de los países incluidos fue del 48%.

Los investigadores descubrieron que, en general, las mujeres estaban representadas en una proporción menor en relación con su prevalencia en la población subyacente, con un ratio de 0,84, y esto no cambió con el tiempo.

Encontraron las mayores diferencias en los ensayos de hemorragia intracerebral, con una proporción de 0,73; los ensayos en los que el participante medio era menor de 70 años, con una proporción de 0,81; las intervenciones no agudas, con una proporción de 0,80; y los ensayos de rehabilitación, con una proporción de 0,77.

Sólo conseguiremos una representación más equitativa de las mujeres en los ensayos clínicos cuando los investigadores examinen las barreras que impiden a las mujeres inscribirse en los estudios y recluten activamente a más mujeres. Las personas que financian la investigación también deben exigir pruebas más fiables y equilibradas en cuanto al sexo.