Al 73 por ciento de las mujeres

con osteoporosis

postmenopáusica le preocuparía

que su espalda se curvara y

seis de cada diez teme perder

estatura con el tiempo, según

una encuesta europea de la

Fundación Internacional de

Osteoporosis (IOF) impulsada

por los laboratorios Roche y

GlaxoSmithKline.

Sin embargo, la mayoría

cree que es una consecuencia

de la edad, cuando en realidad

es debido a la osteoporosis

si no se trata. Por ese motivo,

IOF ha lanzado la campaña

Stop the Stoop (Frena el Encorvamiento),

con la que se pretende

concienciar a las mujeres

de la importancia de tratar

su osteoporosis para evitar que

acaben encogiéndose.

La mayoría de las mujeres

encuestadas consideran una

columna curvada como “frágil”

y “vulnerable”, aunque una de

cada cinco desconoce que si

no toman el tratamiento puede

acabar perdiendo altura y

encorvándose. Incluso, cuatro

de cada diez reconoce que si

dejara de tomar sus pastillas no

se lo diría a su médico, lo que

incrementaría el riesgo de sufrir

una fractura vertebral. Estas

mujeres también están preocupadas

por cómo puede cambiar

la percepción que los demás

tienen de ellas como

consecuencia de los cambios

provocados por las fracturas.

Opciones

de tratamiento

Las pacientes con osteoporosis

no pueden resignarse a sufrir

fracturas ni a encorvarse, asegura

el doctor Adolfo Díez Pérez,

jefe del Servicio de Medicina

Interna del Hospital del Mar

de Barcelona, que ha participado

en la presentación de esta

encuesta. A su juicio, “es importante

hablar con el médico

para ver las opciones de tratamiento.

Ya disponemos de una

gama amplia de fármacos eficaces,

con diferentes presentaciones

y dosificaciones, diarios,

semanales y mensuales”.

Entre el 30 y 50 % de las

mujeres sufrirá una fractura debida

a la osteoporosis en su vida.

Muchas de estas mujeres

pueden experimentar múltiples

fracturas vertebrales que podrían

resultar en una pérdida

de altura y encorvamiento si su

condición progresa. Aunque la

pérdida de altura y el encorvamiento

puede ser ralentizado e

incluso evitado con el tratamiento,

muchas mujeres no lo

toman de manera adecuada o

incluso lo abandonan por completo,

exponiendo sus huesos a

mayor riesgo de fracturas.

“Debido a la naturaleza silente

de la osteoporosis, puede

ser difícil decir si un tratamiento

está funcionando. Por tanto, es

esencial que las mujeres con osteoporosis

sean conscientes del

papel tan importante que tiene

el tratamiento desde el principio,

así como a largo plazo, para prevenir

las fracturas vertebrales y

las consecuencias devastadoras

que éstas pueden tener”, asegura

el profesor Dieter Felsenberg,

director del Centro de Investigación

Ósea y Muscular, de la Universidad

Free & Humboldt, de

Berlín, que ha presentado la

campaña de la IOF.

En esta campaña se incluye

una guía visual en la que se refleja

una paciente que no está

tomando el tratamiento adecuado

y tiene ocho fracturas

vertebrales en un periodo de

cuatro años. Como resultado,

puede perder hasta diez centímetros

de altura y sufrir dolor

crónico severo en la curvatura

de la espalda. “Desafortunadamente,

esto es una realidad para

las pacientes que no manejan

su osteoporosis activamente

y las consecuencias pueden llegar

a amenazar su vida en un

periodo de tiempo relativamente

corto”, explica este experto.

Las fracturas vertebrales

son, con frecuencia, silentes y

sin síntomas cuando ocurren

por primera vez. Pueden producirse

como resultado de actividades

diarias como acarrear bolsas

de la compra pesadas o actividades

de la casa. Más de dos

tercios de las fracturas vertebrales

no se manifiestan, aunque

numerosas fracturas repetidas

pueden llevar a una incapacidad

severa y dolor crónico.

Para Daniel Navid, presidente

ejecutivo de la IOF, “las

mujeres necesitan ser conscientes

de que la pérdida de

altura y el encorvamiento provocado

por las fracturas con

frecuencia puede ser evitado si

se toman medidas adecuadas

para mantener los huesos fuertes

tras el diagnóstico de la osteoporosis.

Si continúan con el

tratamiento apropiado, las personas

con osteoporosis pueden

llevar una vida independiente

y activa”.