La administración de N-acetilcisteína en altas dosis en pacientes ingresados por COVID-19 ofrece beneficios en términos de reducción de la inflamación, según las conclusiones de un estudio que se publica en Science Progress, cuyo primer autor es José Luis Izquierdo Alonso, que es jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Guadalajara y profesor titular de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares.

Después de analizar los datos utilizando herramientas de inteligencia artificial y Big Data, los autores del trabajo han visto que la administración de altas dosis de N-acetilcisteína no solo tiene un efecto mucolítico en estos pacientes, sino que además tiene un efecto antiinflamatorio beneficioso.

Tal y como detalla a EL MÉDICO INTERACTIVO el neumólogo, existía una base fisiopatológica para usar un fármaco como la N-acetilcisteína porque ya había alguna otra experiencia previa en otras enfermedades, como es en pacientes con síndrome de distrés respiratorio en adulto.

Y otra gran ventaja que tenía esta molécula frente a otros tratamientos, que se demostraron después ineficaces, es que es un fármaco muy seguro, prácticamente sin efectos secundarios destacables.

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Desde el inicio

Con estos datos, el hospital de Guadalajara introdujo rápidamente la N-acetilcisteína desde el inicio de la pandemia, ya que dispone de una excelente digitalización de la información de Atención Primaria y de atención especializada, lo que permite analizar todos los datos del hospital y trabajar con herramientas de inteligencia artificial y Big Data.

“La ventaja que teníamos es que en el hospital se usaba este fármaco de entrada con miles de pacientes, más de 2.000, frente a los casi 20.000 pacientes que había en Castilla-La Mancha, con lo cual teníamos un grupo control y un buen grupo de tratamiento activo”, asegura el especialista.

Tres fármacos

Al principio de la pandemia se vio que había tres fármacos que tenían una potente señal en una variable tan importante como la supervivencia. Unos son los corticoides sistémicos, que han demostrado su eficacia; el segundo fármaco que salió positivo en variables como mortalidad fue una heparina, la enoxaparina; y el tercer fármaco que salía positivo con una señal en supervivencia era la N-acetilcisteína.

El trabajo del grupo de Guadalajara es muy novedoso, porque es la serie más amplia del mundo en vida real. Así, “vimos que tiene un importante efecto positivo en la supervivencia, aunque, por supuesto, desde el punto de vista del metodológico esto habrá que confirmarlo en ensayos clínicos”.

Alta dosis

Izquierdo recuerda que “empleamos dosis altas, de 600 miligramos cada ocho horas, o dosis bajas, de 600 miligramos cada 24 horas. Las dosis más altas, por encima de 1.200 miligramos, no solo tienen un efecto mucolítico, sino que tienen un efecto antioxidante, lo que se traduce en una respuesta antiinflamatoria”.

Con esta premisa, se incluyó la N-acetilcisteína en el protocolo de los pacientes que ingresaban por COVID-19 en el hospital de Guadalajara, lo que supone que se trataba de pacientes con una relativa gravedad.

Desde el mismo momento en que ingresaban, se administraban dosis de 600 miligramos cada ocho horas. Además del efecto mucolítico, ya que en algunos pacientes se veían por endoscopia grandes tapones en las vías aéreas, se observó un efecto antiinflamatorio.

Los pacientes seguían el tratamiento estándar y se añadía NAC nada más ingresar. El beneficio de dicha pauta se observó en pacientes que eran más desfavorables. A esto hay que añadir su perfil de seguridad.

En palabras del Dr. Izquierdo, a la espera de tener resultados de ensayos clínicos, “existe información suficiente para apoyar el efecto beneficioso de este fármaco, pero saber cómo actuará la NAC en las variantes de COVID-19 que vayan apareciendo es más complicado”.

Nuevas variantes

El autor principal del trabajo indica que, a medida que se va avanzando, se va teniendo mucha más información sobre la COVID-19 y sus variantes. “Lo que es cierto es que la información de este trabajo se refiere a una población muy concreta, con unas características específicas, ya que son pacientes sin vacunar. El perfil de paciente, a medida que pasan los años y los meses, va cambiando. No sabemos si se obtendrá la misma respuesta en pacientes vacunados y no vacunados, en los que han recibido una dosis o tres… Lo único que me atrevería a decir es que en el contexto en el que se hizo este estudio, con esa población, un fármaco barato y con excelente perfil de seguridad, como es la N-acetilcisteína, ha demostrado un efecto positivo en una variable tan importante como es la mortalidad”.

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