Hasta hace tres años, Santos Induráin Orduna, actual consejera de Salud del Gobierno de la Comunidad Foral presidido por la socialista María Chivite, trabajaba como médico de familia en la Sanidad pública de Navarra. “Durante 32 años he estado en centros de AP, y eso me da una dosis de realidad y realismo al haber estado en contacto con los compañeros, con la clínica y los pacientes”, reconoce en la entrevista concedida a la Revista EL MÉDICO, donde hace un repaso de los retos que se marca para la legislatura. Entre ellos destaca “elaborar una nueva ley foral de salud, para responder a las necesidades de una sociedad del siglo XXI”.

Navarra y Euskadi siempre figuran a la cabeza en cuanto a presupuestos sanitarios y satisfacción por los servicios de salud. ¿Por qué entonces ha propuesto para esta legislatura elaborar una nueva ley foral de salud? ¿Cree que tendrá suficiente consenso?

La verdad es que necesitamos una nueva ley foral de salud porque queremos responder a los retos y necesidades de una sociedad del siglo XXI, pero a los que ahora estamos contestando con una organización y un marco normativo del siglo pasado; creemos que es decisivo disponer de un marco sostenible. Si queremos innovar en nuestra organización sanitaria precisamos de una nueva ley, que sea muy participada y que disponga de un gran consenso técnico, social y político. Diría que necesitamos ese marco legal que nos permita innovar en políticas de salud y salud pública. Y sobre todo renovar nuestra organización, dotándola de una autonomía de gestión que ahora vemos que es un poco deficiente.

“La prioridad será para la Sanidad pública”. ¿Cómo conseguir que la Sanidad pública sea siendo puntera? ¿Seguir viviendo de las rentas? ¿Quizá consolidando el IDISNA-Instituto de Investigación sanitaria de Navarra?

Pienso que en Navarra tenemos una Sanidad que es muy buena y así la valora la ciudadanía. Pero también he de decir que la complacencia en esto no nos ayuda. Además, tenemos el compromiso y también la ambición de cambiar y mejorar las cosas porque no nos podemos conformar con más de lo mismo. Estamos respondiendo con una organización obsoleta cuando las necesidades de los navarros son ya otras. El objetivo estratégico clave es mejorar el estado de salud de nuestra comunidad. Para ello vamos a dar prioridad a la prevención y a la protección de la salud. Esto implica que la salud esté en todas las políticas y también tener en cuenta y actuar en todos sus determinantes, lo que ocupa también a los médicos, pero no solo a ellos. Debemos de desmedicalizar los problemas y situaciones de la vida cotidiana; vivimos en una cultura excesivamente farmacodependiente. Hay muchos factores condicionantes, por lo que hemos de hacer autocrítica.

¿Se refiere al exceso de demanda en los servicios sanitarios?

Sí. Hemos reforzado, tal vez más de lo necesario, entre la población el mensaje de que vaya a su médico de cabecera. Por ello debemos de reflexionar sobre el exceso de demanda. Del mismo modo tenemos la obligación de renovar nuestra organización en profundidad. De ponerla al día en cuanto a la gestión de los profesionales, el trabajo multidisciplinar, a nuevos profesionales en función de nuevos perfiles y competencias. Hay que evitar ineficiencias y duplicidades. Y quizás deshacernos un poco de esa grasa organizacional que existe para hacer un poco más de músculo. Todo ello para dedicar los recursos a lo que añade valor, al capital humano y la investigación.

¿Cómo ve el encaje de la Sanidad pública y privada en Navarra: compiten, colaboran, se coordinan…?

Este es un tema en el que tenemos un nivel de desarrollo y complementariedad muy importante. Contamos con un instituto de investigación, el IDISNA, que fomenta la colaboración pública/privada. Nuestra apuesta en Navarra por el sistema público es clara. Pero el marco que comentamos es de complementariedad con la privada.

“Prioridad a la Atención Primaria como eje del sistema”, dijo usted en el Parlamento, ¿cómo se consigue este objetivo? ¿más dinero? ¿valorar a los profesionales? ¿métodos nuevos? ¿más infraestructuras? ¿mejor educación sanitaria?

En Navarra disponemos de una estrategia de Atención Primaria (AP) y comunitaria que fue aprobada en mayo del 2019. Implica considerarla como el eje del sistema sanitario; conlleva impulsar un modelo de atención bio-sicosocial, centrado en las necesidades de la persona y que promueva la corresponsabilidad en el cuidado; supone el despliegue de nuevos modelos asistenciales que estén orientados a la ciudadanía, a un trabajo de calidad y calidez; entraña forzar la cartera de servicios, la capacidad de resolución, redefinir perfiles y funciones de los estamentos y avanzar en la coordinación con el segundo nivel. La apuesta por la Atención Primaria es clave, porque si la AP no funciona como creemos que debiera hacerlo tampoco podremos con los retos de cambios estratégicos en profundidad en los hospitales. Por ello apostamos por la integración de niveles, de funciones. Reforzar la AP supone reforzar la hospitalaria; especialistas somos en los dos niveles.

Navarra es muy extensa: la igualdad sanitaria especialmente de la zona rural es difícil, cara, el transporte costoso… la equidad territorial, ¿existe consenso para atajar este envite? 

Es una comunidad extensa, pero tiene buenas infraestructuras. Este Gobierno tiene claro el impulso de la ruralidad para mantener a la población en su territorio. En esta línea, para nosotros hay dos valores muy importantes: la accesibilidad y la equidad. Hay que descentralizar recursos y en esto ya hemos comenzado. Por ejemplo, ampliando el nivel de resolución de la primaria, a nivel de ecografías, de radiografía, dermatoscopias… Se ha iniciado un trabajo de modificación; un abordaje de la AP desde el distrito, acercando a la población rural recursos de la atención vital, de rehabilitación domiciliaria, de integración del ámbito sociosanitario, que nos parece una vía importantísima, sobre todo para la población mayor que es la que está en las zonas rurales. Porque muchas veces los problemas que tienen sí son sanitarios, pero otros son sociales y en otras ocasiones son mixtos. Por estas razones hay que realizar un abordaje interdepartamental y conjunto.

Cuidados Paliativos, refuerzo del Observatorio de Muerte Digna, atención integral. ¿Apoyarán la despenalización de la eutanasia que se propone ahora?  

Es uno de los objetivos estratégicos, garantizar los cuidados paliativos y la atención integral de la vida a todas las personas y en todos los ámbitos, tanto en la AP como en la hospitalaria. Entre los puntos del acuerdo programático de legislatura hay un punto que tiene relación con una muerte digna y proponerla a nivel estatal reforzando la atención domiciliaria, potenciando el conocimiento de voluntades anticipadas y dotando de recursos a las estrategias del Observatorio de Muerte Digna, así como la investigación asociada al final de la vida, incentivando la formación del personal sanitario y promoviendo la atención psicológica a las personas afectadas por enfermedades terminales y a sus familiares. Asimismo, el Observatorio contempla promover iniciativas ante las Cortes Generales para la despenalización de la eutanasia. En este tema se ha avanzado mucho en la AP en Navarra; tanto con los responsables médicos de familia, la enfermería, con los trabajadores sociales y con el apoyo de equipos de paliativos. Sabemos que un sector importante de nuestros pacientes prefiere estar en el domicilio si hay calidad de cuidados y continuidad de atención.

¿Reclamarán la competencia de atención sanitaria penitenciaria?

Se están dando pasos importantes en nuestra comunidad para la transferencia de la Atención Sanitaria Penitenciaria; se trabaja en ello y creo que será una realidad próxima en esta legislatura.

Usted prometió apostar por los profesionales. Ya he leído algunas quejas. ¿Qué les propone: participar en el diseño del sistema, subirles el sueldo, valorar su trabajo, carrera profesional, apoyo a la AP, más OPE, más acuerdos de carácter profesional, sindical y social… ?

Sin contar con los profesionales ninguno de los retos y planes que hemos comentado en la Sanidad de Navarra se podrán hacer realidad. Me parece que es un punto débil que tenemos en la organización. Necesitamos -y por ello nos estamos esforzando- una política y gestión de profesionales que sea proactiva, motivadora, que haga que este proyecto sea ilusionante para todos los sanitarios. Tiene que ser un proyecto compartido para mejorar la salud y también para dar una respuesta conjunta a las necesidades; en la incentivación de los profesionales hay aspectos que van desde la organización de su trabajo hasta temas económicos, pero también de participación en las decisiones que son importantes. Es un tremendo error asociar el descontento de nuestros profesionales solo con el dinero. La motivación, el ser partícipes de decisiones codo a codo… Los equipos sanitarios trabajamos con personas y están en el centro de nuestra organización, pacientes y profesionales. Por eso insisten en que la participación y el estímulo son claves.

Otra de las cuestiones que ha planteado ha sido el potenciar el papel de la enfermería. ¿Cuál es su propuesta para estos profesionales? 

Para nosotros potenciar la enfermería en AP y en hospitales favoreciendo los cuidados asistenciales en el domicilio, la asistencia a pacientes crónicos estables, en procesos menos complejos… es una apuesta importante, porque la enfermería tiene un nivel alto, y las atribuciones de nuestra organización tienen que mejorar para estar acordes con este nivel de competencias. En este momento hay una gran oportunidad para incrementar sus atribuciones. He visto cambiar la AP en 32 años, y así como los médicos también hemos adquirido más formación, en enfermería ha subido con un excelente grado de competencia y si lo digo es porque lo creo y porque hay que desmedicalizar a la sociedad; no podemos dar una respuesta medicalizadora desde la organización sanitaria. La respuesta de enfermería está basada en los autocuidados y son expertos en ellos para muchos de los procesos; vamos a incentivar a estos profesionales En la asistencia a domicilio, la base son los cuidados de enfermería.

La mejor tecnología seguramente sea el buen hacer de los profesionales, pero la innovación, la investigación y la evolución digital son tan necesarias como demandadas. ¿Hacia dónde dirigirá más su mirada, a hospitales o a la AP? 

Muchas veces tenemos que tener cuidado con la fascinación tecnológica y la hiperespecialización. Las personas siempre deben estar por encima de las máquinas. Es verdad que hay que invertir y dar un empujón a las infraestructuras. Por eso, principalmente hay que invertir en personas y por un sistema que apueste por la calidad y calidez. Dicho esto, también creo que hay que ser innovadores y apuntar hacia unidades emergentes. Pero al mismo tiempo hay que personalizar y reforzar las relaciones humanas entre la terapéutica y persona enferma. Qué duda cabe que el aumento de la capacidad de resolución en la AP va a posibilitar la sostenibilidad del sistema; ahí tenemos un margen de mejora. Unido a esto hay que mantener la reputación de nuestro sistema hospitalario y seguir avanzando. Sobre la innovación está claro que hay que dotar al sistema público de herramientas para hacerlo más ágil y eficiente para adaptarnos a estas necesidades y demandas de los profesionales. Hay que seguir apostando por el desarrollo digital en apoyo de los profesionales, ciudadanía y pacientes. Promover la cultura del uso racional de los fármacos y servicios sanitarios. Todo ello sin olvidar apuntalar los sistemas de apoyo al clínico y evaluación de resultados, transparencia y rendición de cuentas. Y ahora en Navarra tenemos una oportunidad para el impulso de la investigación y docencia en el inicio del grado de Medicina de la universidad pública.

¿La conexión AP con hospitales es tan fluida como a usted le gustaría? ¿se puede mejorar?

Tenemos que mejorar sobre la base de equipos de trabajo conectados entre niveles y entre sí. Avanzar en esta coordinación de profesionales en temas muy variados, en temas clínicos y en otros aspectos, como los tiempos de espera, en coordinación cara a resolver las necesidades del paciente. Porque la tecnología nos ayudará a cómo ofrecer atención de calidad a población envejecida en su domicilio. Se puede ayudar en interconsultas no presenciales y en otras formas de trabajo.

¿Qué demanda tecnológica o digital cree que es la más urgente de responder en Navarra?

Estamos teniendo avances importantes. Se ha constituido una Comisión Interdepartamental de Medicina Personalizada, pero en lo tecnológico, en lo que avanzamos es en sistemas de información; en comunicación mediante la tecnología digital que nos permita que el paciente se mueva menos y que podamos resolverles sus problemas comunicándonos entre clínicos. Diría que esta será la tecnología digital más importante. Pero también tenemos que avanzar en esta línea que comentaba de trabajo sociosanitario para tener sistemas comunes de información y valoración.

Un “gran desafío”: abordar los tiempos de espera. ¿Cómo marcha su plan integral sobre listas de espera?

Comenté en el Parlamento que hay que cambiar el término. En lugar de listas de espera, hay que denominarlas “tiempo de espera”. Los tiempos son distintos según la patología de las personas; siempre será importante para la persona que espera, pero no es lo mismo una situación que otra. El plan que presenté era sobre unos tiempos de espera no aceptables y marcamos un Plan de contingencia; pero hay que hacer un abordaje donde estén los profesionales, para que haya una priorización según los procesos. Un planteamiento organizativo cara a consultas sucesivas y a ofrecer resultados.

¿Qué estrategias propone para un envejecimiento activo y saludable? ¿El gasto en mayores puede hacer peligrar el equilibrio presupuestario? 

En Navarra contamos con una estrategia de envejecimiento activo y saludable interdepartamental que está liderada desde Salud Pública. En este tema tan importante como las cuestiones diagnósticas están la promoción y prevención; la detección de la fragilidad es trabajar sobre estos temas y cuando aparezcan las enfermedades, trabajar no solo en diagnósticos y cuidados, sino en la corresponsabilidad y en la rehabilitación. Este Plan Interdepartamental es básico y necesario para la sostenibilidad del sistema.

“Tenemos que hacer que esta legislatura sea la legislatura de la salud”. “Situar la salud en el lugar prioritario que la sociedad exige”, ¿en qué se traducirá este objetivo como consejera?

La salud tiene un consenso social. Une e identifica a los navarros y deseamos que haya un consenso político con las divergencias lógicas, pero sin caer en la demagogia ni utilizarla como arma arrojadiza. Tenemos que avanzar porque en esta legislatura nos parece que la salud es clave. Si queremos emprender la transformación del sistema sanitario esto es importante. Vivir más, pero mejor, porque la salud está en el centro de la preocupación de la ciudadanía navarra. De hecho, tiene que ser también la nuestra, como lo demuestra que el 25 por ciento del presupuesto de Navarra vaya dirigido a salud.

Navarra no es China, pero el coronavirus acecha a todos. ¿Condicionan estas epidemias/pandemias la acción de la Consejería?

Lógicamente las tenemos muy en cuenta por su repercusión en la ciudadanía; observamos la inquietud que crea y que está generada sobre todo por la incertidumbre de un virus del cual vamos teniendo noticias nuevas día a día. Es una oportunidad para revisar nuestra actuación interna todos los días. Esto nos ha permitido ver la fortaleza de nuestro Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea y del sistema nacional y de la coordinación existente entre todos los servicios sanitarios del Estado. Asimismo, se ha visto que ante una alerta como esta hemos conseguido implicar a los profesionales, no solo de Salud Pública, sino a todos los que trabajan en salud, con un nivel de compromiso y de seguimiento encomiables. Esto posibilita también ver si tenemos algún punto débil y estrechar la relación con el Ministerio de Sanidad; el Consejo Interterritorial está haciendo bien las cosas en este tema.

En este mismo hilo, con el cambio climático nos llegan enfermedades de latitudes más cálidas. ¿Se detectan ya? ¿estamos preparados para enfrentarnos a ellas?

Nos estamos preparando. Creo que es un reto importantísimo que tenemos dentro de otros muchos, como el cambio sociodemográfico, la pluripatología. El cambio climático y los movimientos migratorios, qué duda cabe que son un desafío para la de salud pública; un combate que estamos abordando y al que tenemos que enfrentarnos de una manera interdepartamental. Eso está claro.

Relacionado con este tema y otros similares, ¿cómo es la relación sanitaria con las comunidades limítrofes (La Rioja, Euskadi, Aragón): de competición o buena entente colaborativa?

De buena entente y de mucha colaboración. He de decir, además, que en esta legislatura, que empezamos en agosto, ya hemos tenido una reunión con el Gobierno de La Rioja para revisar aspectos de participación, convenios y aunar sinergias. Próximamente, ya tenemos fecha, nos citaremos con el País Vasco y lo mismo haremos con Aragón. Para esta consejera y su equipo estos contactos y alcanzar acuerdos es muy importante. Estamos en esa línea.

NOTA DE REDACCIÓN:
La entrevista que ahora publicamos fue concedida a EL MÉDICO para su edición impresa mensual, y realizada antes de la explosión de la pandemia del coronavirus. Por su interés, se publica ahora en la edición on-line.