Cuando las hojas del calendario se detienen en el mes de diciembre, muchas familias se preparan para engalanar su hogar con los típicos adornos navideños. Seguramente usted ya haya empezado a hacerlo o al menos ha sacado como cada año ‘del baúl de los recuerdos’ todo lo que usó la anterior Navidad. Es un momento especial y entrañable sobre todo cuando entre los que se reúnen alrededor de las cajas repletas de guirnaldas, bolitas y adornos de todo tipo se encuentran niños pequeños que viven este instante con especial ilusión.

Pero para evitar sorpresas y accidentes inesperados, no hemos de dejar nada en manos de la improvisación a la hora de elegir e instalar estos elementos decorativos. No en vano, a pesar de toda su belleza, muchos de los adornos navideños no son más que aparatos eléctricos y como tales se han de utilizar con suma prudencia.

El árbol

Conseguir que el árbol de Navidad luzca sus mejores galas se ha convertido en muchas casas en una tradición que consigue reunir a toda la familia. Lo más normal es que sean artificiales, de papel o de plástico. Si tiene uno de ellos en casa debe comprobar que en la etiqueta ponga que es ‘Resistente al fuego’, lo cual no significa que no se pueda quemar, pero sí que no se dejará consumir fácilmente por el fuego y que, si se incendia, se apagará rápidamente. En los últimos tiempos estamos haciendo nuestra la vieja costumbre instaurada en otros países de que el árbol de Navidad sea un abeto o un pino natural, con los que hay que tener muchas más precauciones. La primera premisa y más importante es que el árbol esté recién cortado.

Cómo es posible que no sepa diferenciarlo ha de saber que un árbol fresco es verde, con ramas difíciles de arrancar y que al doblarlas entre los dedos las hojas no se rompen, y que en la base del tronco hay resina y, por lo tanto, está pegajosa.

Una vez comprado, si es posible, métalo en una cubeta llena de agua y déjelo en el exterior unos días antes de meterlo en casa. Haciéndolo así, y una vez dentro, la frescura del árbol será mayor y los riesgos de incendio disminuirán. Tenga en cuenta que no lo puede colocar en cualquier sitio. Ha de procurar que esté lejos de una fuente de calor, como chimeneas, radiadores, rejillas de calefacción, estufas y televisores y ha mantener la base siempre bien húmeda, pues en las habitaciones con sistemas de calefacción los árboles se secan rápidamente. Por su propia comodidad, elija un sitio que no le moleste en sus quehaceres diarios y, por seguridad, que no bloquee las puertas y entorpezca la salida de las habitaciones.

Las luces

Basta con encender las luces de Navidad para que todo se envuelva del espíritu navideño, pero también con ellas hay que tomar algunas precauciones. La primera es leer detenidamente las instrucciones de uso de cualquier dispositivo eléctrico o luces que se vaya a utilizar como adorno navideño, comprobar su tensión y potencia, desconectar el cuadro de mandos cuando se realice una instalación luminosa, por pequeña que sea, revisar cables, clavijas, enchufes, etc. y, sobre todo, desenchufar todos los artilugios eléctricos cuando se salga de casa o al acostarse, para así evitar posibles cortocircuitos.

Antes de nada, tiene que estar seguro de que las luces que utilice cumplen las normas de seguridad y revisarlas detenidamente. Los casquillos no han de estar rotos o agrietados, ni los cables desgastados, dañados o pelados, y las conexiones no han de estar sueltas. Una vez revisadas, deseche o repare, siempre que sea posible, las que no estén en perfectas condiciones. Si una bombilla está fundida no tiene porqué desechar toda la tira; se puede sustituir por otra del mismo número de vatios (si no es así las demás pueden calentarse en demasía).

Las grapas, tachuelas y clavos pueden perforar los cables, de modo que para colgar las luces lo mejor es usar cordones de plástico. En su recorrido, las luces nunca han de ir cerca de alfombras, muebles, cortinas u otros materiales combustibles ni cubrirse con nada, pues las bombillas pueden alcanzar una temperatura elevada. Y ni que decir tiene que las luces de Navidad han de permanecer lejos del agua y que no se pueden usar luces eléctricas sobre un árbol metálico, ya que éste puede cargarse de electricidad y si una persona toca sus ramas puede electrocutarse. En este sentido, lea bien la etiqueta de los árboles artificiales y cerciórese de que no tiene contenido metálico. Evite que las luces entren en contacto con otros elementos decorativos, especialmente si son de metal, pues se aumenta innecesariamente el riesgo de descargas eléctricas.

Nunca conecte más de tres series de luces a un mismo enchufe; de hacerlo, corre el peligro de provocar una sobrecarga que lleve a un cortocircuito y de ahí a un posible incendio. Si no le quedara más remedio que hacer uso de un único enchufe recurra a un alargador que se puede adquirir en cualquier ferretería.

Por último, si desea adornar el exterior de su casa sólo deberá utilizar luces y adornos creados para tal fin que se han de conectar a circuitos protegidos por interruptores de circuito de tierra. Es muy importante que las luces que se vayan a usar en el exterior estén protegidas del agua, identificadas en las etiquetas como de uso exterior y que los cables sean de goma o de caucho, no de PVC.

Adornos

Los adornos que embellezcan el árbol de Navidad han de estar elaborados con materiales que no sean combustibles o que sean resistentes al fuego. Lo ideal es que sean de oropel, plásticos o metales que no contengan plomo. Los pequeños de la casa pueden chuparlos en un descuido y si tienen plomo pueden intoxicarse.

Si utiliza nieve artificial en aerosol siga cuidadosamente las instrucciones de uso para evitar, entre otras cosas, una irritación de los pulmones. Los envases de espuma de nieve, junto con el confeti y las serpentinas, pueden provocar incendios si permanecen en contacto con chimeneas, radiadores, estufas u otros focos de calor.

FUENTES: El Periódico de la Farmacia Nº 23, Servicio contra Incendios del Ayuntamiento de Albacete, Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

LUCES SEGURAS

1. Es preferible que compre guirnaldas de baja tensión, es decir, de 12 o 24 V con transformador, las conocidas como de “clase III”.

2. Compruebe que cumplen las normas de seguridad, que las instrucciones están en español y que en el paquete vienen el nombre y la dirección del fabricante o del importador pues, en caso de problemas, son ellos los responsables.

3. Asegúrese de que las bombillas pueden cambiarse y de que en el paquete se incluyen bombillas de repuesto.

4. La distancia entre el enchufe y la primera bombilla ha de ser de al menos 1,5 m. En las guirnaldas exteriores de baja tensión, la distancia que ha de comprobar es la que va del transformador a la primera bombilla.

5. Es mejor comprar una guirnalda ya montada que un ‘kit’, en especial si se va usar en el exterior.

6. Si la guirnalda lleva, por ejemplo, una caja de música o una caja con un dispositivo que controla la velocidad de la intermitencia de las bombillas, cerciórese de que no se pueden abrir con facilidad, es decir, que sólo se pueden abrir con herramientas.