En México, la Enfermedad Vascular Cerebral ocurre en 118 personas por cada cien mil habitantes cada año. Hay evidencias de que hasta el 10% de los sobrevivientes logrará una recuperación espontánea en las siguientes 12 semanas. El resto de los pacientes que tengan una persistencia en los síntomas necesitarán terapia de rehabilitación.

Es por esta razón por la cual doctor Juan Francisco Javier Gómez Hernández, médico especialista en medicina física y rehabilitación de la ciudad de Querétaro, hace un llamado a colegas e instituciones para priorizar la prevención del EVC en el Día Mundial del Ictus.

Prevención Primaria y Secundaria del EVC

En México lo más importante debe ser la prevención primaria, pues nuestro país cuenta con los mayores índices a nivel mundial de obesidad, diabetes e hipertensión arterial, esta última es uno de los condicionantes más relevantes que influye en el EVC.

El doctor Gómez Hernández instó a los médicos a hacer participes a los familiares del paciente para hacer un cambio de hábitos súbito, con el fin de controlar niveles de glucosa e hipertensión. Sin embargo, el riesgo de tener un nuevo EVC no se elimina completamente, por lo que la prevención secundaria debe mantenerse, preferentemente, de por vida.

Una exposición prolongada a estos factores de riesgo aumentan la probabilidad de sufrir un EVC:

  • hipertensión arterial y diabetes mellitus no controlados
  • enfermedades cardiacas
  • dislipidemia
  • tabaquismo
  • obesidad
  • abuso en el consumo de alcohol
  • trastornos inmunológicos
  • edad avanzada

La atención rápida del EVC puede definir las secuelas

Una vez que el paciente ha sufrido este evento, la primera atención y diagnóstico de origen debe ser idealmente en las primeras 4 a 6 horas, que esto puede cambiar su vida en cuanto a las secuelas. Una de las secuelas más frecuente es fatal, se estima que 4 de cada 10 pacientes que sufren un EVC, fallecerán.

La presentación más frecuente presenta daño en el hemisferio izquierdo, afectando así el hemicuerpo derecho con una hemiparesia, que de no ser atendida con rehabilitación oportuna puede provocar espasticidad, es decir, rigidez en los músculos.

También se registra de manera común la afasia incluso hay riesgo de falla o pérdida de la memoria, por ejemplo, que olvide objetos, personas o acciones.

Aproximadamente el 56% de las personas que sobreviven a la EVC presentarán una discapacidad grave hasta 30 días después del evento. El 80% requerirá rehabilitación con el fin de aliviar el dolor, mejorar las habilidades comunicativas y cognitivas de la mano de psiquiatras, rehabilitadores y psicólogos.