El LXI Congreso de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia ha sido una cita para celebrar el pasado, al coincidir con el 60 aniversario de la SEHH, pero también para pensar en el futuro, con un cambio en su junta directiva. De esta forma, Jorge Sierra se despedía del cargo, y Ramón García Sanz tomaba el relevo en la presidencia de la Sociedad. Lo primero a valorar es precisamente el propio Congreso, que tal y como comenta el nuevo presidente con EL MÉDICO INTERACTIVO, “ha sido un congreso disruptivo”. El motivo, según Ramón García Sanz, es la aparición de nuevos debates en torno a las nuevas terapias, que han vuelto a despertar el interés de los hematólogos por esta cita anual. “Hemos recuperado el nivel de asistentes, más de 1.900”, una buena noticia teniendo en cuenta que, según el experto, “necesitamos que los médicos estén mejor formados, para que se indiquen mejor las nuevas terapias, que ahora mismo se están infraindicando”. Motivo por el cual es importante la asistencia de los especialistas a este tipo de eventos formativos.

En concreto, el experto insistía en que no solo se trata de ampliar el espectro de terapias, sino en tener claro que “el diagnóstico es lo que de verdad nos acerca a la medicina de precisión”.

El camino de las nuevas terapias

En cuanto a esas nuevas terapias, y con la vista ya puesta en la gran cita de la Hematología, como es el Congreso de la ASH, que se celebra el próximo diciembre, Ramón García Sanz ya adelanta cuáles serán los temas más candentes. “Las combinaciones de fármacos siguen, vamos a ver ahora cómo están de consolidadas”, augura. Por otra parte, gran parte del foco sigue estando puesto en el perfeccionamiento de la terapia CAR, que hasta ahora tenía el problema de una alta toxicidad. “Poco a poco estamos implementando la curva de aprendizaje y vamos a ver los nuevos CAR, no de ensayos pequeños, sino de práctica clínica, de largo plazo. También podremos empezar a ver datos de lo que denominados CAR alogénicos, es decir, no del propio paciente, sino de un donante, que puede dar CAR para 50 o más pacientes, para no depender de todo el proceso de producción para cada paciente”.

No se olvida tampoco de la terapia génica, que ya tiene tratamientos comercializados en patologías como la talasemia, y que aportarán datos sobre la realidad de los tratamientos en el día a día de los pacientes.

Todas esas novedades terapéuticas no dejan de suponer retos para la propia especialidad, y situarla en un momento de cambio. En este sentido, Ramón García Sanz declara que “es necesario debatir sobre cómo redefinir nuestra especialidad, de acuerdo con los cambios que se han ido produciendo, especialmente con la expansión de las terapias celulares, la manipulación de estas células. Abrir un debate para buscar una mayor cohesión en la especialidad”.

El futuro de la SEHH

De esta forma, la propia SEHH también se enfrenta a sus propios retos. “El objetivo es seguir como vamos, no cambiar el rumbo”, acuña el nuevo presidente, recordando todo lo conseguido por la junta directiva que le precede, pero matizando que también es necesario “desarrollar nuevos proyectos que puedan ir surgiendo por el camino, tales como nuevas colaboraciones con la Industria. El objetivo en este caso pasa por la generación de recursos para los investigadores”.

A este respecto Ramón García Sanz abre diferentes posibilidades, que han de comenzar a valorarse. “La industria farmacéutica nos apoya mucho, pero estamos llegando al límite, y tenemos que intentar buscar nuevos sistemas de financiación, como microcréditos, una fundación social, etc.”

Tampoco olvida el apoyo internacional, y es que, si bien la relación de la SEHH con la Sociedad europea y la americana es fluida, ahora la mirada ha de ponerse en Iberoamérica. “Hemos empezado de forma modesta a colaborar con otras sociedades, como las iberoamericanas. Vamos a darle un reimpulso para tratar de empezar a generar proyectos conjuntos”.

Respecto a otros retos pendientes, como el quinto año de especialidad, el nuevo presidente espera mejorar las relaciones no solo con el Ministerio de Sanidad, sino también con el de Educación. Aunque el cambio, opina, debe estar en “un equipo ministerial más estable”, para poder continuar con el trabajo que ya está hecho. Así resume en realidad este nuevo mandato, una forma de consolidar el trabajo ya avanzado, pero sin dejar de estar abiertos a todos los retos que están por llegar.