“Necesitamos un plan de prevención del suicidio a nivel nacional”. Así lo ha indicado Luisa Lázaro, presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNyA), en una entrevista concedida a la publicación Médicos y Pacientes, de la Organización Médica Colegial (OMC). La Dra. Lázaro también es jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del Hospital Clínic Universitari de Barcelona.

“En el suicidio influyen muchos factores de riesgo, así como la interacción entre ellos. Es difícil precisar el peso relativo de cada factor en el riesgo de suicidio. En esta conducta, es frecuente la percepción de un intenso malestar emocional que en un momento dado se presenta como insoportable y que lleva al joven a la idea de quitarse la vida. Esto, unido a sentimientos de desesperanza, y, en algunos casos, a conductas impulsivas, puede acabar en la conducta suicida”.

Plan de prevención del suicidio

Según esta especialista, “un porcentaje altísimo de los jóvenes que realizan un suicidio padecen un trastorno psiquiátrico en el momento de su realización”. También influyen otros factores ambientales, como el maltrato en etapas tempranas u otros acontecimientos traumáticos.

En su opinión, “ante una tentativa autolítica hay que realizar un abordaje terapéutico agudo y a corto plazo”. “Es sumamente necesario un plan de prevención del suicidio a nivel nacional que detecte precozmente el riesgo suicida. Dicha estrategia debe considerar a la adolescencia de forma específica para realizar intervenciones comunitarias y sanitarias de prevención”.

Creación de la especialidad

Luisa Lázaro se ha mostrado esperanzada con la creación de la especialidad de Psiquiatría infantil y de la adolescencia. “Los futuros especialistas podrán adquirir competencias para realizar un aprendizaje en la adquisición de una comunicación clínica fluida con familias e instituciones relacionadas con el menor”.

La creación de la especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, facilitará que los menores con patología y sus familias sean atendidos por profesionales “bien formados”. De esta forma, será posible “mejorar el diagnóstico precoz y realizar una intervención terapéutica eficaz. Esto ayudará a disminuir la disfunción que la enfermedad puede originar, y a mejorar la trayectoria evolutiva de la misma”.

En definitiva, si se trata adecuadamente al menor enfermo, se podrán minimizar las consecuencias negativas de la patología en el desarrollo educativo del niño/a y adolescente. De esta forma, podrán alcanzar una vida adulta satisfactoria.

Por otra parte, se aconsejará adecuadamente a familiares y cuidadores. El objetivo es disminuir su sufrimiento y mejorar la dinámica familiar. Asimismo, la creación de la especialidad debería obligar a los responsables políticos a implantar unos dispositivos asistenciales de diagnóstico y tratamiento de calidad y homogéneos en todo el territorio nacional.

Comisión Nacional de la Especialidad

Uno de los primeros pasos tras la aprobación de la creación de la especialidad será hacer una Comisión Nacional de la Especialidad que determine el programa formativo. Según Luisa Lázaro, “ya estaba muy avanzado cuando se trabajó la troncalidad”. Esta comisión, junto con la Comisión Nacional de la Especialidad de Psiquiatría, deberán trabajar de forma conjunta en sus programas de formación. “Los psiquiatras realizarán en su formación al menos un año de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, y viceversa”, ha avanzado la especialista.