Los neumólogos ven imprescindible la creación de unidades funcionales especializadas para dar respuesta a las secuelas post-COVID-19.  Entre un 7 y un 10 por ciento del total de pacientes podrían beneficiarse de estas unidades funcionales debido a las secuelas post-COVID-19. De hecho, en los hospitales medianos y grandes ya se han creado o se están creando estas unidades.

En casi 10 de cada 100 casos, la COVID-19 deja secuelas. La mayoría de las secuelas post-COVID-19 son en el aparato respiratorio. Sin embargo, también se pueden presentar afectaciones vasculares, neuromusculares, renales, cardiacas o psiquiátricas. Incluso fatiga crónica, que muchos pacientes acusan padecer, o cansancio generalizado, de ahí la necesidad de la implicación de diferentes especialistas.

Unidades de secuelas post-COVID-19 multidisciplinares

Si bien son varias las especialidades que deberían estar implicadas también en estas unidades, pero siempre deberían estar lideradas o colideradas por un neumólogo. De cualquier forma, en cualquier tipo de hospital, incluso también en los centros de salud, tendría que haber una persona referente y dedicada de forma especial a la COVID-19.

En los hospitales de gran tamaño es relativamente sencillo que uno de sus neumólogos se pueda dedicar en exclusiva a la COVID-19. En los pequeños la capacidad de generar una unidad de este tipo tiene más limitaciones. Probablemente lo adecuado sea que se ocupe de ella a tiempo parcial el mismo neumólogo especializado en enfermedades intersticiales y/o afectaciones cardiovasculares del pulmón. Especialmente en los aspectos ligados a la patología intersticial, como la fibrosis, y por otro, las afectaciones vasculares pulmonares, como el embolismo o la hipertensión pulmonar.

Este sistema de dotar de elementos humanos y de conocimiento a la primera línea podría ayudar a plantear mejor los pasos a seguir y ayudaría a modernizar los sistemas de trabajo. Incluso permitiría ser capaces de dar respuesta y afrontar eventuales nuevas enfermedades o pandemias.