Redacción.- Ningún país europeo proporciona un satisfactorio nivel de asistencia a sus pacientes obesos, y el número de estos enfermos se puede duplicar en el continente en los próximos 10 años. Ésta es la principal conclusión de un estudio presentado en el XII Congreso Europeo de Obesidad, celebrado recientemente en Helsinki, a pesar de ser uno de los principales problemas de salud mundiales, ya que actualmente afecta a más de 250 millones de personas en todo el mundo. Ante este hecho la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC) viene insistiendo en la necesidad de mejorar la atención a este grupo de pacientes, que se ven expuestos tanto a complicaciones psicológicas como a una importante morbilidad provocada por las enfermedades asociadadas a la obesidad como la hipertensión arterial, las dislipemias,la diabetes, coagulopatías, enfermedades respiratorias y cardiovasculares, artropatías, cáncer, depresión, entre otras.

Los expertos de la SEMCC recuerdan que el sobrepeso puede considerarse como una patología de la imagen corporal, y que es uno de los motivos principales de consulta en la especialidad. Muchas veces, insisten los expertos que " resulta la antesala de una obesidad, por lo que es especialmente importante su detección, evaluación y corrección de los factores ambientales que lo estuvieran produciendo". Según un estudio publicado recientemente, la prevalencia de la obesidad en España es del 14, 5 por ciento, mientras que más de la mitad de la población tiene problemas de sobrepeso. El problema es especialmente preocupante en la población infantil, ya que se estima que de cada tres niños obesos uno lo seguirá siendo cuando sea adulto.

Aunque el conocimiento de las bases genéticas de la obesidad permitirá desarrollar fármacos específicos, son los factores ambientales los que verdaderamente inciden en estas enfermedades, no en vano los estilos de vida erróneos han llevado en los últimos 60 años a multiplicar por cien la incidencia de la obesidad.

En este sentido, desde esta Sociedad científica se recomienda que para combatirla es fundamental la intervención sobre la alimentación y la actividad física. La reducción de las calorías de forma moderada es esencial para lograr una disminución de peso lenta, pero progresiva y mantenida. Los expertos insisten en que las dietas deben establecerse en función de la estimación del metabolismo basal y de las necesidades calóricas de cada paciente, y señalan que una simple reducción de 1300 calorías diarias permitiría una pérdida de 1 kg de peso a la semana, que debe considerarse óptima.

Desde la SECC también aseguran que la mayoría de las personas que pierden peso rápidamente lo vuelven a ganar, de ahí que estos expertos señalen que mejor modo de mantener la pérdida conseguida es combinando terapias que incluyan dieta, ejercicio físico, farmacología, apoyo psicológico e incluso, en ocasiones, cirugía, pero insistiendo sobre todo en el cambio de los hábitos erróneos. En lo que se refiere al ejercicio físico, desde la SECC se aconseja una actividad moderada – a ser posible unos 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico (danza aeróbica, caminar rápido, jogging, bicicleta y natación), empezando lentamente y aumentando gradualmente la intensidad, sin superar nunca unas pulsaciones equivalentes al 70 por ciento de 220, menos la edad del paciente.