Diversos estudios europeos han demostrado unas elevadas tasas de hospitalización y mayor morbimortalidad por infección por el virus respiratorio sincitial (VRS) en determinados grupos como son los pacientes con enfermedades neurológicas severas, en concreto, la patología neuromuscular, pudiéndose considerar poblaciones especiales de riesgo.             

“Estos datos eran de estudios europeos y no centrados en la población de pacientes con patología neurológica, por lo que no teníamos datos de infecciones respiratorias en estos grupos de riesgo a nivel nacional. Por ello, entre 2012 y 2015 desde la SENEP, pusimos en marcha un estudio epidemiológico, longitudinal, ambispectivo, caso-control, multicéntrico de ámbito nacional, en el que participaron 26 hospitales españoles, explica Alfons Macaya, jefe de la Sección de Neuropediatría del Hospital Universitari Vall d”Hebron y presidente de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP).

“Nuestro objetivo era determinar si los pacientes con una enfermedad neurológica grave subyacente presentaban un riesgo aumentado de tener un peor curso clínico en una infección por VRS, así como detectar posibles factores de la patología neurológica de base que se asocien a una peor evolución de la infección por VRS, para conseguir prevenir y reducir, en la medida de lo posible, las infecciones e ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias”, continúa el especialista.

De los resultados de este estudio, los expertos concluyeron que los pacientes con enfermedad neurológica grave de base presentan, de manera significativa, un peor curso evolutivo en la infección por VRS, con ingresos más prolongados, mayor necesidad de UCI, más complicaciones asociadas y, en definitiva, mayor gasto de recursos hospitalarios.

“Ante esto, y dado que la prevención frente al VRS en el paciente neurológico no era habitual, desde la SENEP hemos planteado la necesidad de crear nuevos protocolos de actuación y una serie de recomendaciones imprescindibles para evitar estas infecciones respiratorias y reducir el ingreso de estos pacientes. Entre estas pautas, destacar la utilización del palivizumab como profilaxis en niños que a día de hoy no la reciben, como son los pacientes con determinadas enfermedades neurológicas graves, además de una serie de medidas higiénicas, como el lavado de manos, limitar contacto con personas con síntomas respiratorios y evitar ambientes con alto riesgo de contagio y la exposición al tabaco”, añade Ana Felipe de la Unidad de Neurología pediátrica del Hospital Universitari de la Vall d”Hebrón, Barcelona, coordinadora del estudio.