Las enfermedades cardiovasculares (ECV) siguen siendo la principal causa de muerte en nuestro país: uno de cada cuatro fallecimientos es debido a la ECV. Particularmente, la afección conocida como aterosclerosis o acumulación de lípidos a lo largo del tiempo en la pared de las arterias. No obstante, esta es responsable del 85 por ciento de las muertes relacionadas con las enfermedades circulatorias.  Así, tener unos niveles no controlados de colesterol LDL en sangre puede contribuir a desarrollar hasta el 60 por ciento de los infartos o anginas de pecho. También el 40 por ciento de los ictus.

La aterosclerosis aparece como resultado de la acumulación de grasa, calcio y sobre todo de colesterol. Así, la hipercolesterolemia o colesterol alto es la principal causa de aterosclerosis. En este sentido, Cardioalianza insta a la administración que dote a sanitarios y pacientes de las herramientas necesarias para garantizar un buen control del colesterol. Para ello, recomienda promover estrategias de hábitos de vida saludables. Esto pasa por impulsar campañas que promocionen la prevención de la hipercolesterolemia.

Niveles de colesterol LDL no controlados

No obstante, un alto porcentaje de pacientes con muy alto y alto riesgo cardiovascular no están bien controlado. Más del 80 por ciento de los pacientes europeos con enfermedad cardiovascular establecida no cumple con los objetivos de colesterol recomendados en las guías clínicas,

Asimismo, el estudio IMPROVE-IT reveló que solo un 37 por ciento de los pacientes tratados tras un síndrome coronario agudo alcanzan las cifras objetivo de niveles de colesterol LDL. En este sentido, para Maite San Saturnino, presidenta de Cardioalianza, “no puede ser que haya pacientes que, a pesar de estar bajo tratamiento y seguimiento médico, no alcancen los niveles de colesterol LDL que marcan las guías de práctica clínica. Como pacientes, instamos a la administración que dote tanto a los profesionales sanitarios como a los propios pacientes de las herramientas necesarias para garantizar un buen control del colesterol”.

En palabras de Saturnino, conocer el nivel de colesterol total constituye un marcador útil para el cribado del riesgo cardiovascular en la población: “Está demostrado que las personas con niveles de colesterol total en sangre de 240 mg/dl tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 mg/dl. Así, si los niveles superan 200 mg/dl se aconseja la realización de un estudio más profundo para medir las distintas fracciones de colesterol”, concluye.