“Hoy por hoy no existe cura para el cáncer de mama metastásico pero sí es posible mejorar la calidad de vida de la paciente y aumentar su supervivencia. Hay pacientes que han vivido más de 20 años con cáncer de mama metastásico con buenas condiciones de vida. Actualmente las opciones de tratamiento sistémico para este cáncer incluyen quimioterapia, terapia hormonal y terapias biológicas”, explicó Manuel Martín Jiménez, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid y presidente de SEOM.

El doctor Martín fue uno de los ponentes junto a Ana Lluch, jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia y vocal de la GEICAM, del seminario de formación dirigido a medios de comunicación,  organizado por Pzifer en Madrid bajo el título “Cáncer de Mama Metastásico, una historia contada a medias”. En la presentación del curso ante un nutrido grupo de informadores, Concha Serrano, directora de Corporate Affairs Health and Value de Pzifer, se refirió a la importancia de trasladar a la sociedad el mensaje de que tener metástasis de cáncer de mama ha dejado de ser sinónimo de muerte prematura, salvo en el 20 por ciento de los casos. Serrano incidió, al igual que el resto de los expertos, en la necesidad de continuar curando y tratando este tipo de tumores, según su tipología, además de conseguir una buena calidad de vida para estas pacientes.

Cada año se diagnostican en todo el mundo 1,7 millones de nuevos casos “es el tumor más frecuente entre las mujeres- Y hasta un 30 por ciento de las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en estadio precoz acabará desarrollando enfermedad metastásica. Entre el 5 y el 10 por ciento de los casos de cáncer de mama se presenta como enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico inicial. En 2015, se produjeron aproximadamente 560.000 muertes por cáncer de mama en todo el mundo, y más del 90 por ciento de ellas se debió a la diseminación de la enfermedad a otras partes del cuerpo (metástasis).

La mediana de edad de las pacientes con metástasis diagnosticadas de inicio es de 65 años y en su mayoría postmenopáusicas (79 por ciento), mientras que las pacientes con estadio precoz al diagnóstico y posterior recaída a distancia de la enfermedad son más jóvenes, con una media de edad de 56 años, aunque siguen siendo también en su mayoría postemonpaúsicas (64 por ciento).

“Cuando el cáncer es invasivo puede originar tres vías de expansión: una es el crecimiento de los tejidos locales. el segundo mecanismo por el que se puede prolongar es por el sistema linfático, que es un sistema de drenaje al servicio del sistema inmune. Ese crecimiento se produce hacia los ganglios de la axila, mediastínicos o supraclaviculares. y, por último, el cáncer de mama es capaz también de invadir los vasos sanguíneos y extenderse por todo el organismo. este tumor es capaz de provocar metástasis en los lugares más insospechados”, reconoció el doctor Martín Jiménez.

“Hay que tener claros los tratamientos”

El presidente de SEOM hizo especial hincapié a la hora de señalar que en el cáncer de mama metastásico hay que tener muy claros cuáles son los objetivos del tratamiento. “La letalidad de las metástasis no es inmediata, ya que muchas veces tardan tiempo en liberar la sustancia más maligna y se puede vivir mucho tiempo con ellas. Aunque no se da la curación, sí se puede mejorar la supervivencia”, sostuvo Martín Jiménez, quien didácticamente explicó la clasificación práctica del cáncer de mama: triple negativo (15 por ciento), HER2-Positivo (18 por ciento) y receptor Hormonal-Positivo (67 por ciento). Se manejan de forma diferente, tienen diferentes tratamientos y diferentes pronósticos. En el triple negativo es donde ha habido menos avances. Con los modernos tratamientos, las supervivencias medias desde el momento de la recaída son: 4,5 años en tumores HER2, cuatro años en los tumores hormonales (RH+/HER2-) y un año en los tumores triple negativos.

En opinión del oncólogo, en los dos primeros grupos se esperan mejorías de estas cifras en los próximos años gracias a los nuevos tratamientos (por ejemplo, TDM1 en tumores HER2, palbociclib en tumores hormonales). A pesar de todo “se necesita un continuado esfuerzo de investigación para poder lograr nuevos tratamientos que permitan una cronificación de esta forma de la enfermedad”, sentenció.

De una Medicina reactiva a personalizada

En esta misma línea, la doctora Ana LLuch, con una dilatada experiencia profesional en el tratamiento de cáncer de mama, quiso lanzar un mensaje de esperanza, “ya que desde los años 90 la tasa de mortalidad por cáncer de mama en todo el mundo ha disminuido. A ello, tal y como comentó, han contribuido el screening, una mejora que se ha completado con los tratamientos sistémicos (hormonoterapia y quimioterapia) y los avances de la radiología y cirugía.

“Además la investigación actual es más innovadora, dirigida a aplicar tecnologías predictivas-pronósticas con perfiles y marcadores moleculares. Se ha pasado de una Medicina reactiva a una Medicina individualizada que persigue ajustar cada tratamiento mediante herramientas moleculares o genómicas. Es clave conocer las alteraciones genómicas que tiene la enfermedad para poder ofrecer a la paciente. Ya disponemos de un gran número de medicamentos dirigidos a las células tumorales. El camino va por esa línea”, remachó.

Para la vocal de la GEICAM el éxito de las terapias dirigidas y biológicas se explica por el hecho de que no se habían comercializado ningún nuevo fármaco quimioterápico en los últimos 15 años. A pesar de los avances, la especialista puso el punto de realismo, al señalar que el 20 por ciento de pacientes con este tumor tiene un mal pronóstico. Se debe a que entre el 3 y el 5 por ciento de las mujeres que presenta diagnóstico de cáncer de mama metastásico tiene recaídas. “Para estas los esfuerzos van dirigidos a tratamientos de soporte que eviten la proliferación y mejoren la supervivencia”, apostilló, al tiempo que reconocía que “aún hay que mejorar mucho. Hoy, el objetivo del tratamiento de la enfermedad avanzada es el de cronificación, el de intentar controlar y paralizar el crecimiento de esa metástasis”, remachó.

“La batalla se pierde cuando desaparece las ganas de luchar”

La paciente Nelly Pérez puso la voz de las mujeres afectadas por cáncer de mama metastásico. Diagnosticada recién cumplidos los treinta años tuvo que batallar con los médicos, tanto generalistas como especialistas para que le sometieran a su primera mamografía, “ya que no estaba entre los grupos de riesgo, a pesar de haberme encontrado un bulto en el pecho. mi insistencia dio resultado y el resultado fue peor de lo que me esperaba”, explicó dando un ejemplo de valentía.

Afectada por un tipo de cáncer HER-2 positivo, hormonodependiente e infiltrante, se asustó especialmente al serle detectada una metástasis a los ocho meses del primer tratamiento. Superada esa dura prueba, Nelly afrontó con mucho mejor ánimo su segunda metástasis, detectada a los dos años y medio. Al haber tenido una mastectomía doble, intentó en varias ocasiones la reconstrucción mamaria sin éxito.

Pero ella es consciente que con el miedo no se va a ninguna parte. “Más de una década haciendo frente al cáncer. La batalla contra este tumor no se pierde cuando la paciente se muere, como se suele informar en los medios de comunicación cuando una persona muere por esta dolencia. la batalla se pierde cuando desaparecen las ganas de luchar y de vivir”. Ganas que Nelly sigue teniendo intactas, tantas cuando su especialista le dio el diagnóstico y ella le preguntó si era la meta final.