En ausencia de tratamientos efectivos para COVID-19, muchos países han aprobado el uso terapéutico del plasma sanguíneo de pacientes en recuperación porque contiene anticuerpos contra el coronavirus. Pero no todos los tipos de anticuerpos pueden neutralizar el virus y convertirlo en no infeccioso. Una nueva investigación explora la variación en las capacidades de neutralización de virus, que pueden variar ampliamente según el tipo de anticuerpo.

“Lo que necesitamos para la terapia con plasma no son solo altos niveles de anticuerpos, sino también una alta capacidad de neutralización“, explica el virólogo Michael Schindler, en el Hospital Universitario de Tübingen (Alemania), en la revista en ‘mSphere’, una revista de acceso abierto de la Sociedad Estadounidense de Microbiología.

Los investigadores analizaron los anticuerpos de COVID-19 en la sangre de 49 personas con casos asintomáticos o leves, luego probaron esos anticuerpos en líneas celulares humanas infectadas con el virus para determinar su capacidad de neutralización.

Encontraron que en la gran mayoría de los casos (88%) los individuos infectados presentaban una sólida respuesta de anticuerpos específicos del SARS-CoV-2 que neutraliza el virus. Además, la neutralización se correlacionó fuertemente con la abundancia de anticuerpos contra el dominio de unión al receptor de la proteína S del coronavirus.

Pero solo 6 pacientes produjeron anticuerpos en cantidades suficientes para neutralizar el virus a altas diluciones de suero. Cuatro pacientes del estudio que mostraron síntomas y dieron positivo en la prueba de infección no desarrollaron anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2 en absoluto. Otros 4 pacientes desarrollaron niveles de anticuerpos bastante altos, dijo Schindler, pero neutralizaron mal el virus en los experimentos en líneas celulares humanas.

“Demuestra que no podemos generalizar las suposiciones sobre los anticuerpos”, concluye la viróloga Natalia Ruetalo, también del Hospital Universitario de Tubingam ya que no todos tienen la misma respuesta inmune, según señala.

Los hallazgos sugieren que cierta proporción de pacientes desarrollan una respuesta inmunitaria que no conduce a un efecto neutralizante, apunta Ruetalo. “Esas personas pueden permanecer por debajo de cierto umbral de inmunidad protectora y eventualmente volver a infectarse”, explica.

En experimentos posteriores, los investigadores utilizaron un ensayo para cuantificar los niveles de anticuerpos de otros coronavirus en el suero de los pacientes. Correlacionaron esos resultados con la capacidad de los sueros para neutralizar el coronavirus COVID-19. Encontraron, sorprendentemente, una asociación con anticuerpos contra el coronavirus 229E, que puede causar el resfriado común.

Los anticuerpos producidos durante una infección por el resfriado probablemente no sean suficientes para proteger a una persona contra el COVID-19, apunta Schindler, pero pueden ayudar al cuerpo a neutralizar el virus.

El nuevo trabajo destaca la complejidad de tratar de usar anticuerpos como evidencia de protección inmunológica, pero sin medir la neutralización, dice Schindler. Su grupo ahora está llevando a cabo experimentos similares para identificar qué anticuerpos pueden neutralizar variantes de SARS-CoV-2 que han surgido en Sudáfrica y en otros lugares.