La actual situación del Sistema Nacional de Salud, empeorada por el duro impacto de la pandemia de la COVID, ha puesto sobre la mesa la urgente necesidad de reformular el modelo sanitario y reforzar aquellos aspectos de los que más adolece. En este escenario, no cabe duda de que los profesionales sanitarios, en su conjunto, y los médicos, en particular, deben jugar un papel protagonista para mejorar su eficacia y eficiencia. Para conocer cuáles son sus principales necesidades, sus demandas y sus propuestas para la reformulación de un modelo que garantice la asistencia de calidad y la sostenibilidad del sistema, en EL MÉDICO hemos hablado con el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), el doctor Tomás Cobo Castro.

Estamos en plena reconstrucción del Sistema Nacional de Salud, ¿cuáles deben ser los ejes de actuación que se deben seguir para fortalecer el sistema y mejorar la situación de los médicos españoles?

Es urgente abordar distintos escenarios para reflotar nuestro sistema sanitario. Me gustaría empezar hablando de la Atención Primaria (AP), puerta de acceso a la atención sanitaria y que desde hace años sufre un deterioro y una deriva que la han llevado a una situación actual de extrema debilidad. Es necesario reforzar el primer nivel asistencial y efectuar los cambios que ya han sido trasladados a las administraciones por el Foro Nacional de Médicos de Atención Primaria y que abarcan los puntos incluidos en un decálogo que ha sido, además, recientemente revisado por este Foro. Una financiación suficiente y plantillas adecuadas son un buen punto de partida para que nuestra AP pueda empezar a recuperarse. Y no hablamos solo de incrementar la partida presupuestaria para esta especialidad, sino también para la Sanidad en su conjunto, hasta alcanzar el siete por ciento del PIB. También, es importante eliminar la precariedad, que afecta a un altísimo porcentaje de profesionales, la alta tasa de temporalidad de los contratos o las diferencias entre salarios y condiciones laborales entre sistemas de salud dentro de un mismo país. Los salarios, en España, están por debajo de los de nuestros colegas en Europa. En este sentido, desde la Organización Médica Colegial apostamos por una co-gobernanza liderada por el Ministerio de Sanidad y vehiculizada a través del Consejo Interterritorial. Y otro aspecto fundamental es el abordaje del progresivo distanciamiento que se ha producido entre la Atención Primaria y la Hospitalaria. Urge crear sinergias que les hagan converger.

En su toma de posesión, hace tan solo unos meses, habló de la necesidad de un gran pacto sanitario con visión de futuro. Háblenos sobre ello.

Para diseñar todas las medidas que apuntaba y otras tantas, es fundamental el Pacto por la Sanidad que la profesión médica lleva demandando desde hace años y que provenga de una reforma profunda y técnica; que sea consensuado con los profesionales, que cuente con el aval de todas las fuerzas políticas alejado de intereses, que no suponga parches, sino que tenga visión de futuro, y que esté enmarcado en un contexto europeo. Aunque lo iremos desgranando, se podría resumir en un incremento de la financiación sanitaria, atender la delicada situación de precariedad laboral, que afecta hasta al 50 por ciento de los profesionales; y equiparar los salarios de los médicos españoles a los del entorno europeo. Otros puntos son facilitar el tiempo que los profesionales podemos dedicar a nuestra formación y a la investigación; reforzar la Atención Primaria de forma real con plantillas suficientes y financiación adecuada; y modernizar el modelo de atención socio-sanitaria –cuya debilidad ha quedado en evidencia durante la pandemia–. Y tampoco nos podemos olvidar de consultar a la profesión médica para la redacción y elaboración de leyes que afectan a la práctica clínica y generar todos esos acuerdos que tengan como único fin el mantenimiento de nuestro modelo sanitario actual público y basado en la equidad, igualdad, calidad y solidaridad.

Ahondando un poco más, ¿cuáles son las prioridades que se ha planteado llevar a cabo, a corto y largo plazo, desde la OMC durante su mandato?

Mi principal prioridad es que la institución sea lo más útil posible para los médicos y las médicas, en todos los ámbitos que afectan al ejercicio profesional y al día a día de nuestros compañeros; y esto exige, efectivamente, acciones a corto y largo plazo. De momento, ya estamos inmersos en un plan de digitalización que agilice trámites, procedimientos y que nos haga adaptarnos a las necesidades presentes y futuras de la profesión y que están, sin duda alguna, ligadas a una modernización de una institución que debe evolucionar al ritmo de la propia sociedad. Durante mi mandato, me gustaría que fuésemos lo más útiles posible para los compañeros y las compañeras en formación médica, una exigencia y responsabilidad que tenemos a lo largo de toda nuestra vida profesional. Para ello, desde las instituciones tenemos que trabajar potenciando e impulsando todas las acciones formativas que se desarrollan en los 52 Colegios de Médicos de España, incluyendo competencias transversales y los conocimientos y habilidades propios de cada especialidad. Y dentro de la formación, también tenemos que enfocar nuestros esfuerzos a la acreditación libre de conflicto de intereses y en el contexto internacional. Igualmente, planteo que seamos útiles desde nuestra Fundación para la Protección Social; es decir, que sigamos identificando las necesidades de los compañeros en situación de vulnerabilidad económica o emocional y cubrir esa demanda, ayudando a nuestros propios compañeros como esencia de nuestra profesión. Y, desde la Fundación para la Cooperación Internacional, les facilitemos seguridad, herramientas y contactos a los médicos cooperantes y voluntarios que necesitan para que su acción en el terreno sea efectiva. En este sentido, me gustaría destacar la iniciativa de la Facultad de Medicina Panafricana, por y para África, para el cuidado de la salud en el entorno rural. Y, por supuesto, me gustaría seguir trabajando en solucionar temas que preocupan a la profesión, como las agresiones a médicos, que lejos de descender aumentan cada año en nuestro país. También hay que continuar con una vigilancia activa en contra de las pseudociencias, el intrusismo y las sectas sanitarias, para proteger a los ciudadanos; construir la igualdad real que nos demanda la sociedad y la creciente feminización de nuestra profesión; revisar nuestro Código Deontológico y fomentar la proyección internacional de la profesión médica española, en los organismos internacionales que representan a los médicos. Todo esto, sin olvidar que −como institución− debemos caminar en una línea de colaboración con las Administraciones para reformar nuestro modelo sanitario y garantizar su sostenibilidad, tal y como está concebido. E insistir en las necesidades de los propios profesionales, especialmente las relativas a reducir una precariedad laboral y equiparar los salarios a los de los médicos europeos e, incluso, igualarlos dentro del mismo Sistema Nacional de Salud, evitando situaciones discriminatorias en las que un médico tiene un salario distinto al de otro médico por el mismo trabajo dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que ejerza.

Centrándonos en la situación concreta de los médicos en España, ¿estamos mejor que hace años o seguimos arrastrando los errores de los últimos años?

Que tengamos a un 50 por ciento de compañeros que padecen el síndrome del trabajador quemado o burnout y que un 33 por ciento de compañeros admita que se jubilaría, si pudiera hacerlo, es el resultado de años de deriva. Más de 5.000 agresiones a médicos comunicadas a los Colegios de Médicos durante los últimos 10 años, y en aumento, es consecuencia de años. Profesionales sumidos en el agotamiento físico y mental, sometidos a graves situaciones de estrés por la sobrecarga asistencial evidencia años de falta de inversión y de acciones para la mejora de su situación. Y una pandemia de dimensiones extraordinarias. Todo ello, no ha hecho más que agravar todas las carencias que ya arrastraba nuestro sistema sanitario desde hace años y esos errores a los que hace referencia. La consecuencia es, como he dicho, que los médicos estemos hartos.

La pandemia ha hecho mucha mella en los médicos. De hecho, el programa PAIME refleja que el 37 por ciento de los médicos ha tenido problemas de salud mental y otras adicciones. ¿Qué soluciones se deben poner en marcha para apoyar más y mejor a los médicos?

En efecto, la pandemia ha impactado en los médicos y los casos tratados en el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, PAIME, de nuestra Fundación para la Protección Social a Médicos, han aumentado en un 37 por ciento, como hemos tratado recientemente en el último Congreso PAIME celebrado en Cádiz. Nos preocupa, especialmente, la incidencia creciente de casos entre los médicos jóvenes menores de 30 años. Como parte de la solución, se debería prestar atención a la situación que viven los médicos y enfocarnos en prevenir este tipo de situaciones dramáticas en las que los profesionales caen en adicciones o problemas mentales. Otras medidas las he apuntado antes y tienen que ver con eliminar la precariedad, la temporalidad y la inestabilidad que afecta a los profesionales más jóvenes y a los MIR. Son situaciones que les genera situaciones de incertidumbre, de falta de oportunidades y de futuro o de proyección profesional en nuestro país. En ese sentido, hay que estructurar plantillas adecuadas y ofrecer los recursos suficientes para que los médicos podamos hacer nuestro trabajo en un contexto laboral óptimo. La Administración ha de facilitar nuestro tiempo para la formación continuada y para la investigación, que contemos con programas de atención a la salud mental de los profesionales y que se vigilen las especialidades que se ha visto que son más vulnerables: Anestesiología, Medicina Familiar y Comunitaria, Pediatría o Psiquiatría.

En lugar de mejora, la pandemia también ha traído un empeoramiento de la situación laboral profesional con contratos exprés. ¿Cuál es la receta para cambiar la situación?

En primer lugar, hay que revertir esa precariedad contractual, sobre todo, en las especialidades más afectadas como la Medicina Familiar. Es imposible conocer a la familia o a la comunidad con contratos de días o de horas. En este punto, me gustaría señalar que estamos hondamente preocupados por la restricción de contratos a muchos profesionales que fueron contratados durante la pandemia y que, ahora, no son renovados.

En lo que se refiere a la formación médica continuada tan necesaria en Medicina, ¿qué necesidades tiene la profesión?

En nuestra profesión, la formación médica continuada es necesaria para la mejora continua de nuestros conocimientos y habilidades y, además, es un deber deontológico. Así lo recoge el artículo 7 de nuestro Código Deontológico, indica que “la formación continuada es un deber ético, un derecho y una responsabilidad de todos los médicos a lo largo de su vida profesional”. Pero, paradójicamente, el tiempo del que disponemos para ello es de cinco días al año, lo que es, claramente insuficiente. Necesitamos tener más tiempo para poder dedicarlo a esa formación que no tiene que centrarse solo en los conocimientos específicos de cada especialidad que, ahora, está en manos de las sociedades científicas. Sino que deben incluirse competencias transversales, como la ética médica, la comunicación, los valores del profesionalismo, etcétera, una tarea que, en este caso, corresponde a los colegios de médicos.

En ese sentido, ¿qué va a aportar el reconocimiento profesional con créditos europeos?

Efectivamente, hace unos días, hemos firmado un convenio con la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) y el Ministerio de Sanidad y hemos presentado el proceso de acreditación de actividades de Desarrollo Profesional Continuo (DPC) con créditos europeos de Formación Médica Continuada (FMC). Cuando hablamos de formación, también tenemos que hablar de su acreditación. Esta acreditación se va a hacer a través de SEAFORMEC que es la entidad médica española acreditadora para el DPC y la FMC. Esto quiere decir que, desde el 2 de noviembre, médicos y especialistas en Ciencias de la Salud pueden reconocer actividades de DPC que no están consideradas actividades estándar de Formación Médica Continuada, lo que supone un gran avance. Este reconocimiento es una gran oportunidad para los profesionales, dado que promueve la acreditación de forma rápida, fácil, económica y en español, a través de la plataforma de SEAFORMEC. Con este sistema se internacionaliza la acreditación de las actividades formativas que se desarrollan en entornos pequeños como centros de salud o Colegios de Médicos en cualquier lugar de Europa. Esto ayudará a los médicos a progresar en su carrera profesional.

En la actualidad, la formación de los médicos no sería viable sin la colaboración de la industria farmacéutica. ¿Comparten código deontológico para desarrollar esa labor sin que existan injerencias?

La colaboración de la industria farmacéutica en la formación médica continuada a lo largo de los últimos 30 años es innegable. Es nuestro deber reforzar, sin ninguna duda, nuestra colaboración, pero basándonos en que esté libre de cualquier conflicto de intereses y en el marco de nuestro Código de Deontología Médica y del Código de Buenas Prácticas de la industria. Una vez más, apelo a la colaboración y a que identifiquemos, juntos, los problemas que ha habido en el pasado, creando sinergias para solucionarlos en beneficio de todos nuestros colegiados y de la sociedad.

Nos mencionaba antes la necesidad de reforzar la Atención Primaria como principal vía de entrada de los pacientes al SNS. ¿Ha podido estudiar el Plan Integral de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid? ¿Qué valoración le merece?

Dada la urgencia por reflotar la Atención Primaria, cualquier plan de mejora es positivo. El plan presentado por la Comunidad de Madrid incluye, entre otros puntos, acciones para aumentar la capacidad de decisión de los médicos en la gestión de las consultas, algo que es esencial. Además, apuesta por la creación de más plazas para los profesionales y contratos más estables, algo que valoramos muy positivamente. Esperamos que esta iniciativa sea verdaderamente ejecutiva y se lleve a la práctica, dando a la Atención Primaria el oxígeno que tanto necesita.

Como máximo representante de los médicos españoles, háganos una radiografía de la Sanidad española frente a la de los países de nuestro entorno.

Si tenemos que sacar una lectura positiva de la pandemia, dentro de esta tragedia que ha situado a la humanidad al borde del abismo, me gustaría destacar dos cosas. Por un lado, que, en la fase inicial de la pandemia, nuestro Sistema Nacional de Salud ha sido capaz, a pesar de la extrema dificultad, de adaptarse y soportar el fuerte impacto. Hablo de la capacidad que hemos tenido de habilitar áreas para el cuidado de pacientes críticos en tiempo récord y la activa participación, colaboración y versatilidad de todas las especialidades médicas. En segundo lugar, en la fase de inmunización, actualmente España cuenta con alrededor de un 80 por ciento de población con la pauta de vacunación completa, lo que nos sitúa en el top de los países de Europa y del resto del mundo. Esto se debe, en gran parte, a nuestro modelo de sistema de salud universal, público y gratuito que, junto con la educación, es eje del Estado del Bienestar y pilar de la justicia social.

 

Esta entrevista se realizó a principios del mes de noviembre, por lo que las cifras de la población vacunada con pauta completa son de dicho momento.