El 23 de enero  la Dra. Carmen García Peña, con especialidad en Medicina Familiar y Maestría en Ciencias Médicas, tomó el cargo como directora del Instituto Nacional de Geriatría (Inger) en la Ciudad de México.

La Dra. García Peña ha desempeñado diferentes posiciones en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como Coordinadora Nacional de Atención Médica, jefa de la Unidad Nacional de Atención Médica en la Dirección de Prestaciones Médicas y jefa de la Unidad de Investigación Epidemiológica y Servicios de Salud en el Área de Envejecimiento. También, estuvo a cargo del Departamento de Investigación en Políticas de Salud en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”.

Compromiso a futuro con el Instituto Nacional de Geriatría

En esta nueva gestión, la nueva directora se compromete a elevar la calidad y relevancia de los protocolos, impulsar el desarrollo equilibrado del área de investigación con un balance en la libertad individual y las prioridades nacionales.

También, destaca la importancia que debe tener el envejecimiento en la agenda pública para fomentar un envejecimiento saludable, para lo cual se basará en la producción, difusión y aplicación del conocimiento científico.

Ejes principales en la nueva gestión del INGer

Detalla que las labores centrales del instituto serán la investigación y enseñanza, lo que contribuye en el desarrollo de políticas y programas para mejorar la calidad de vida con el fin de transformar la percepción sobre la vejez en un proceso natural y positivo de la vida.

Para abordar esta problemática retomará diversas investigaciones que el Instituto ha realizado. Por ejemplo, se descubrió que casi 20 por ciento de las personas mayores sufre algún tipo de maltrato y más de 30 por ciento presenta síntomas depresivos o experimenta soledad, que es la enfermedad de nuestros tiempos.

Del mismo modo, otra de las investigaciones demuestra que dos de cada diez personas adultas mayores tienen problemas de acceso efectivo al sistema de salud, sin mencionar que los servicios médicos no están bien preparados para atender sus requerimientos.

La esperanza de vida es un reto por afrontar

La esperanza de vida continúa aumentando conforme avanzan los años. Sin embargo, es importante pensar en crecer también la calidad de vida, pues se ha demostrado que un adulto mayor puede vivir un promedio de 11 años con algún grado de dependencia.

La capacitación a médicos es un factor indispensable que debe enfocarse en prevenir complicaciones en la vejez, así como renovar actitudes, capacidades y habilidades geriátricas.

Es imprescindible contemplar que en los próximos 10 años se requerirán más de dos mil geriatras para atender las necesidades de la población. Por eso, impulsar la especialidad es vital desde las escuelas.