“Nos encontramos en una nueva etapa en la que el virus evoluciona y genera nuevas variantes”, asegura Fernando González Candelas, catedrático de genética de la Universidad de Valencia, en el marco  del XLII Congreso de la Sociedad Española de Genética SEG 2021, que se celebra del 14 al 18 de junio.

Las cuatro variantes que preocupan en estos momentos son Alfa, Beta, Gama y Delta. “Podrían aumentar la transmisibilidad o provocar cambios perjudiciales en la etimología de la COVID-19, aumentar la virulencia o cambiar los cuadros clínicos, e incluso disminuir la eficacia de las medidas de salud pública y sociales”, explica González Candelas.

¿Son efectivas las vacunas contra el virus?

El experto ha asegurado que las vacunas actuales son efectivas en las variantes aparecidas hasta el momento. Según estudios recientes, más del 50% de la población confía en las vacunas.

La gran pregunta, según González Candelas, es qué pasará cuando un porcentaje alto de la población esté inmunizada. “Hasta ahora el virus ha evolucionado sin presión inmunitaria. Esta situación va a cambiar y no sabemos cómo evolucionará el virus”, indica.

Puede que el virus se adapte a la nueva situación o puede que no, y de ahí el gran interés de que la vacuna se extienda a toda la población mundial. “Si el virus evoluciona en alguna población del mundo que no esté inmunizada podrá extenderse de nuevo en sociedades que hayan bajado las medidas de control y seguridad”, explica.

La pandemia puede repetirse

“El virus genera todos los días miles de mutaciones posibles. Su capacidad de explorar soluciones adaptativas a las dificultades no es infinita, pero sí muy grande”, apunta el experto. ¿Qué podemos hacer? Disminuir su capacidad, que haya menos virus, personas infectadas e infecciones como estamos haciendo.

“El mensaje es que debemos perseverar el esfuerzo científico para el control de estas enfermedades a nivel global”, puntualiza González Candelas. Y añade que aunque el virus “pueda controlarse en cuestión de meses, su erradicación podría tardar años“.

Importancia de la vigilancia de las variantes

Hasta la fecha se han registrado 3.83 millones de fallecidos por coronavirus. La vigilancia de variantes es importante para determinar si las mutaciones emergentes hacen que el virus sea más contagioso, más potente o resistente a las vacunas y medicamentos.

“La genética del huésped importa”, según Ángel Carracedo, catedrático de medicina legal de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), existen distintas enfermedades infecciosas y determinantes genéticos de riesgo, susceptibilidad o protección. Así, ha recordado las seis grandes enfermedades infecciosas genéticas: malaria por Plasmodium falciparum, malaria por Plasmodium vivax, Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, malaria por P. Falciparum, Sida (HIV-1) y virus Norwald (norovirus).

Conocer el componente genético de la enfermedad nos ayudará a “entender el problema, buscar nuevas dianas terapéuticas, predecir el riesgo y poder actuar precozmente, predecir comorbilidades y en farmacogenética, personalizar la medicina unida a biomarcadores”, según Carracedo.

En España, el proyecto SCOURGE busca biomarcadores de evolución y pronóstico que puedan tener un impacto inmediato en el manejo clínico y en las decisiones terapéuticas en pacientes infectados por SARS-CoV-2. Está estudiando 8.000 pacientes con infección y test microbiológico positivo, de España y otros países latino-americanos, recogidos por un consorcio internacional que incluye más de 15 hospitales.