Investigadores de 17 hospitales españoles han creado una metodología para calcular el riesgo de dolor crónico a raíz de una cirugía. Este trabajo ha sido, además,  galardonado con el Premio de Investigación en Dolor de la Universidad de Salamanca y Fundación Grünenthal. El mismo se falla anualmente para reconocer e impulsar los proyectos más novedosos sobre el conocimiento del dolor en el ámbito epidemiológico, experimental, farmacológico y clínico. El galardón está dotado con 4.000 euros y tiene el objetivo de ayudar a que los ganadores prosigan con sus labores investigadoras

Antonio Montes, jefe de la Unidad del Dolor Hospital del Mar de Barcelona y autor principal del estudio, ha explicado las claves del mismo. Se trata de un ‘score’ (una metodología para evaluar la situación de un paciente). El método ha sido denominado ‘Gendolcalt’. Este ‘score’ permite determinar antes de la cirugía el riesgo exacto de un paciente para desarrollar dolor crónico postquirúrgico.

En concreto, el riesgo de dolor crónico se valora por seis variables preoperatorias: “el tipo de cirugía, la edad, el dolor preoperatorio moderado o intenso en la zona de la intervención, el dolor preoperatorio moderado o intenso en otras partes del cuerpo, y los componentes físico y mental del cuestionario de calidad de vida SF-12”.

Análisis del riesgo de dolor crónico

“Esta validación la hemos realizado en más de 1.000 pacientes de 17 hospitales. Diez que ya participaron en el primer estudio y siete que se han incorporado para este”, explica Montes.

Así, en el primer estudio se observó que un 13 por ciento de los adultos intervenidos en patologías como la hernia inguinal desarrollan dolor crónico. Un 25 por ciento de los pacientes con dolor crónico postquirúrgico tomaban analgésicos por este motivo después de cuatro meses de haber sido intervenidos. Además referían una limitación moderada o intensa para realizar las actividades de la vida diaria.  En el caso de los pacientes intervenidos por hernia inguinal, un 2 por ciento de los mismos no se habían podido reincorporar a su trabajo por el dolor tras dos años de la cirugía.