Takeda presenta en España una nueva opción de tratamiento de primera línea para el cáncer de pulmón avanzado no microcítico ALK+. Esta es una terapia dirigida –inhibidor de la tirosina-quinasa (TKI) de segunda generación. Está diseñada para inhibir ALK, el oncogén C-ROS 1 (ROS1) y el receptor 1 del factor insulínico de crecimiento (IGF-1R, por sus siglas en inglés). También para superar mecanismos de resistencia asociados a otros inhibidores ALK.

Los ensayos clínicos, de dos años de seguimiento, han revelado que esta nueva opción terapéutica demostró una eficacia sistémica e intracraneal superior a crizotinib. En concreto, reduciendo el riesgo de progresión intracraneal o de muerte en un 69 por ciento en los pacientes con metástasis cerebrales de inicio. De hecho, según los resultados de los ensayos clínicos, los pacientes tratados con este nuevo medicamento vivieron más del doble de tiempo sin que la enfermedad progresara. Es decir, en comparación con el tratamiento estándar.

Beneficios en cáncer de pulmón avanzado no microcítico ALK+

En el desarrollo de este tratamiento han participado 13 centros hospitalarios del Sistema Nacional de Salud. Rosario García Campelo, jefa del Servicio de Oncología del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC), aportaba más información. “Hoy se dispone de un amplio arsenal terapéutico con inhibidores de ALK (ALKi) de segunda generación. Estos han demostrado una potente actividad en primera línea en comparación con crizotinib, tanto en términos de eficacia sistémica como de eficacia cerebral”.

García Campelo resalta varios elementos clave de los inhibidores ALK de segunda generación. Primero su eficacia sistémica y cerebral y el aumento de la supervivencia libre de progresión. Pero también el perfil de toxicidad y el beneficio en términos de calidad de vida. Y es que este fármaco fue bien tolerado y su dosificación. Con una única toma diaria, repercute positivamente sobre la calidad de vida de los pacientes. Estos suelen ser personas en edad laboral que ven interrumpida su vida cotidiana como consecuencia de la enfermedad. Este es uno más de los motivos por los que este subtipo de cáncer de pulmón tiene un fuerte impacto emocional.