Cuesta creer que para un trastorno tan frecuente como es la lumbalgia, en muchos casos se haya venido aplicando un tratamiento equivocado, cuando no contraproducente. Esta es una de las sorprendentes conclusiones extraídas del simposio internacional sobre “Avances en el tratamiento del dolor lumbar”, organizado por la Fundación Areces y celebrado a principios del pasado mes de octubre en Madrid.

Los profesionales allí reunidos pusieron especial hincapié en que, a tenor de los últimos estudios científicos realizados sobre la lumbalgia, es necesario redefinir los conceptos de prevención, diagnóstico y tratamiento que sobre este trastorno se venían manejando hasta este momento. Así, a la luz de la evidencia científica, en la actualidad se desaconsejan acciones como la realización rutinaria de radiologías para el diagnóstico, o el reposo en cama, e incluso la cirugía está desaconsejada, salvo en casos excepcionales de hernia discal o estenosis espinal.

¿Un síntoma?

El lumbago o lumbalgia (dolor lumbar) no está considerado como una enfermedad, sino más bien como un síntoma; familiarmente se le conoce como “dolor de riñones”, debido a la zona en que se ubica, justo en la parte baja de la columna o zona lumbar. Es una de las causas más frecuentes de atención médica en los países industrializados, en los que más del 80% de la población lo padece en algún momento de su vida. Incluyendo conceptos asistenciales y laborales, los costes que genera cada año en un país europeo equivalen a aproximadamente el 1,7% de su Producto Interior Bruto, lo que en 2006 supuso algo más de 16.000 millones de euros en España.

Según la Sociedad Española de Reumatología, es un trastorno que afecta principalmente a la zona lumbar causado por alteraciones de las diferentes estructuras que forman la columna vertebral como ligamentos, músculos, discos vertebrales y vértebras. La columna lumbar es el segmento final de la columna vertebral y la zona que soporta más peso, razón por la que las lesiones son más frecuentes.

Causas

Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, las causas de dolor lumbar son múltiples, pero es la artrosis una de las más frecuentes; también hay otras como la presencia de hernias discales, pinzamientos de raíces nerviosas, inflamación y espasmo muscular, desgarros de los músculos o ligamentos, la osteoporosis o el embarazo. En muchas ocasiones no es posible saber la causa exacta y entonces se habla de “lumbalgia inespecífica”.

Las personas más proclives a padecer esta dolencia son aquellas con inactividad física prolongada o con una mala forma física, quienes realizan trabajos que suponen sobrecargar la zona lumbar (sobre todo, vibraciones y levantamiento manual de cargas) y quienes permanecen largos periodos sentados o de pie; también la tensión emocional, el estilo y hábitos de vida como el sedentarismo, el tabaco y la obesidad aumentan el riesgo de sufrir lumbalgia. A veces el lumbago se confunde con la ciática, pero la lumbalgia, como indica su nombre, se limita a la región lumbar, mientras que el dolor causado por la ciática se proyecta hacia las nalgas y las piernas.

CAMBIOS EN EL MANEJO DE LA LUMBALGIA

» Es inadecuado el uso de la radiografía como procedimiento diagnóstico rutinario, ya que los datos que aporta son irrelevantes en la mayoría de los casos y expone a los pacientes a dosis innecesarias de radiación.

» Algunas de las alteraciones estructurales de la columna vertebral que antiguamente se operaban sistemáticamente porque se creía que causaban lumbalgia, han demostrado ser realmente variaciones de la normalidad que resultan irrelevantes.

» Para el tratamiento de la lumbalgia es contraproducente guardar reposo. Por el contrario, evolucionan mejor los pacientes que mantienen el mayor grado de actividad física que les permite el dolor.

» El ejercicio físico y mantener una actitud positiva frente al dolor son los principales factores que contribuyen a proteger la espalda.

» Los fármacos, la intervención neurorreflejoterápica, el ejercicio y el tratamiento psicológico son eficaces en estos casos. Por el contrario, la electrotermocoagulación intradiscal (IDET) o las prótesis intradiscales no son eficaces y suponen riesgos innecesarios.

» La cirugía sólo está indicada en un porcentaje reducido de pacientes con casos concretos de estenosis espinal y hernia discal.

» A fecha de hoy, los estudios científicos no respaldan la eficacia de las “técnicas alternativas”, como la acupuntura o la manipulación vertebral.

FUENTE: Simposio Internacional sobre “Avances en el tratamiento del dolor lumbar” (Fundación Areces, Madrid, octubre de 2007).

Nuevas formas de tratar la lumbalgia