Un grupo de profesionales del CIBERONC, pertenecientes a la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Pulmón H12O-CNIO, ha identificado un nuevo biomarcador denominado N-Caderina. Esta proteína puede ayudar a predecir la respuesta de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico a un tipo de tratamiento, ya empleado en otro tipo de tumores. Está dirigido a inhibir el gen FGFR, cuya expresión está aumentada de forma frecuente en este tipo de cáncer y en otras neoplasias.

El estudio, liderado por los doctores Irene Ferrer y Luis Paz-Ares, investigadores del CIBERONC en el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre i+12, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas -CNIO- y financiado por el Instituto de Salud Carlos III y la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), ha sido realizado en modelos celulares y animales y próximamente se podrán iniciar ensayos clínicos en humanos.

Biomarcador ‘N-Caderina’

Los resultados de la investigación, publicada en la revista eBiomedicine, revelan que la progresión de algunos casos de cáncer de pulmón depende de la presencia de N-Caderina. Si no está presente, el gen FGFR no puede favorecer el crecimiento del tumor. Por ello, no es lógico usar un fármaco dirigido a su bloqueo de forma generalizada, sino que debería ser utilizado solo en los que presentan este biomarcador.

Hasta ahora, el gen FGFR es una diana para el tratamiento con inhibidores específicos, con utilidad demostrada en cáncer de vejiga y colangiocarcionoma. Pero todavía no en cáncer de pulmón. El hallazgo permite identificar aquellos pacientes afectados por tumores pulmonares en los que la terapia con inhibidores frente a este gen podría ser eficaz y distinguirlos de otros pacientes para los que no sería útil, por no contar con el biomarcador descubierto. Así, para este segundo grupo serían más apropiadas otras alternativas terapéuticas con mejores resultados.

Cáncer de pulmón, el tumor con mayor tasa de mortalidad

El cáncer de pulmón es el de mayor mortalidad. Más de de 1,8 millones de fallecimientos anuales en el mundo, 25.000 de ellos en España. Esto se debe a su gran incidencia, diagnóstico generalmente tardío y limitada eficacia de los tratamientos.

Actualmente, uno de cada cuatro pacientes presenta tumores con alteraciones en dianas concretas que permiten tratamientos personalizados o de precisión, generalmente más efectivos. Por ello, este hallazgo es importante, ya que redunda en la necesidad prioritaria de buscar terapias válidas y personalizadas para cada paciente.