Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) están trabajando en el desarrollo de un nuevo ecógrafo pulmonar. La nueva herramienta tomará imágenes de los pulmones y combinará la inteligencia artificial, que simplifica la interpretación de las imágenes. Todo ello con el objetivo de que el mismo sea útil en la detección de la COVID-19 y su seguimiento. Asimismo, gracias a un equipo de fácil manejo y desinfección, este nuevo ecógrafo pulmonar reduce el riesgo de contagio del personal sanitario.

Igualmente, frente a otras tecnologías similares, este nuevo ecógrafo pulmonar ofrecerá la ventaja de medir de forma automática el grado de afectación de los pulmones. Esto hará más sencillo el examen y mejorará el manejo y seguimiento de los pacientes.

Desarrollo del nuevo ecógrafo pulmonar

El nuevo ecógrafo será desarrollado por la empresa DASEL, radicada en Arganda del Rey, y especializada en tecnología de ultrasonido. Según DASEL podría estar disponible a mediados de 2021. El objetivo es extender la ecografía de pulmón a un mayor número de profesionales y servicios, desde atención primaria hasta cuidados intensivos.

“Es una herramienta muy específica para la evaluación de la condición pulmonar en todas las etapas de la enfermedad, incluidos los potenciales problemas crónicos a medio y largo plazo”, explica Jorge Camacho, investigador del CSIC en el Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información (ITEFI-CSIC).

“Además, sería de utilidad para el diagnóstico y manejo de pacientes con otras patologías de pulmón y en determinados grupos donde la radiografía y el TAC están contraindicados (pacientes pediátricos, embarazadas, etc.)”, concluye el investigador Tomás Gómez, también del ITEFI-CSIC.