E.P.- Un nuevo estudio sobre el origen de la formación de cálculos renales, publicada en la última edición del Journal of Clinical Investigation, puede cambiar la dirección las investigaciones básicas en dicho campo médico.

El estudio, desarrollado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (EE.UU.) echa por tierra las actuales creencias sobre dónde se comienzan a formar las piedras de los riñones y confirma una hipótesis adelantada por el doctor americano Alexander Randall en 1940.

Randall teorizó que las piedras en los riñones de fosfato de calcio en un área centralmente localizada del riñón, que se llama "extremo de la papila". Sin embargo, las herramientas analíticas y de imágenes disponibles en el tiempo de Randall impidieron confirmar su hipótesis. Hoy, la teoría primaria es que se necesita una lesión celular antes de que los cristales se puedan agregar a los tejidos del riñón y desarrollarse y que los cristales están compuestos de oxalato cálcico.

Ambas teorías son ahora refutadas por el presente estudio, que ha determinado que el material original que se deposita para el grupo más común de formadores de cálculos renales es el fosfato de calcio, un componente común de los huesos y de los dientes. Esto fue algo que ya predijo el doctor Randall.

Pero, si bien el fosfato de calcio es el primer componente de las piedras de riñón en la fase en la que éstas se empiezan a formar, posteriormente en el proceso se componen casi enteramente de oxalato cálcico. Los autores del presente estudio han observado, además, que los cristales de fosfato cálcico se depositan primero en el tejido intersticial dentro de la papila, lo que se aproxima a las teorías iniciales de Randall.