El Center for Research in Healthcare Innovation Management (CRHIM) del IESE, en colaboración con Abbott, ha presentado el estudio “Telemedicina e innovación en Diabetes: Telemedicina de calidad para las personas con diabetes insulinizadas”. Se trata de un estudio pionero sobre telemedicina en diabetes. El mismo ha analizado el uso de los sistemas de telemonitorización y atención remota en España, especialmente durante la pandemia. Entre sus conclusiones destacan 15 medidas de impacto, con facilidad de implantación y factibilidad en el tiempo, elaboradas por un comité de expertos.

La pandemia de COVID-19 y el confinamiento ha supuesto un reto para la atención sanitaria de pacientes crónicos. Entre ellos, las personas con diabetes se encuentran entre los pacientes que más consultas no presenciales han realizado. De hecho, la implantación de la telemedicina en diabetes podría traer muchos beneficios, aunque le quedan retos pendientes.

A este respecto, los expertos han puesto de manifiesto la inequidad en el acceso a los sistemas de monitorización de glucosa. Especialmente entre los pacientes con diabetes tipo 2. Así, según el documento: “Los pacientes crónicos y, en especial, los diagnosticados de diabetes, han visto limitado su acceso a los servicios de salud. En concreto, los que padecen diabetes mellitus tipo 2 (DM2) insulinizados han sido de los más perjudicados. Estos, a diferencia de los diagnosticados de diabetes mellitus tipo 1 (DM1), no han tenido acceso a las mismas herramientas tecnológicas. Asimismo, tampoco cuentan con el mismo nivel de formación y conocimiento de su enfermedad”.

Telemedicina en diabetes

Sobre esta cuestión se manifestaba el presidente de la SEEN, Francisco Javier Escalada. “La buena atención en telemedicina no consiste solo en levantar un teléfono”. Según el experto, la verdadera telemedicina en diabetes es una forma nueva de consulta que hay que agendar, y preparar. “Antes de contactar con el paciente hay que recopilar datos previos, ver cómo quedó su última revisión para retomarla. Por supuesto, debemos contar con medios técnicos y de calidad para permitir, idealmente, que además de voz haya imagen”. En este sentido, añade que hay tres aspectos importantes en la realización de teleconsulta: selección de candidatos, humanización y dar protagonismo a la voz de los pacientes. “Es clave saber si realmente mejoramos los resultados y su calidad de vida”.

En esta misma línea aportaba más información Jesús Galván, vicepresidente de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS). “La base es que ya disponemos de un sensor preciso que se puede poner bajo la piel y que puede compartir información en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. El profesional puede obtener información agregada de lo que está ocurriendo para tratar la enfermedad. Además, hace falta un acuerdo: un acuerdo de base tecnológica de libre autonomía o de interés de cada uno sería el resumen más interesante de todo el proyecto”, señala. Por último, en cuanto a la formación de los profesionales sanitarios explica que “no se puede pretender que los trabajadores estén al día si no se les incentiva a hacerlo”.