La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha puesto a disposición de las unidades de diagnóstico y hospitales un nuevo tipo de radiofármaco que podría detectar tumores neuroendocrinos, que suelen afectar el páncreas, intestino o apéndice, entre otros órganos.

Los tumores neuroendocrinos son cánceres que comienzan en células especializadas llamadas células neuroendocrinas. Las células neuroendocrinas tienen rasgos similares a los de las células nerviosas y las células productoras de hormonas.

Los tumores neuroendocrinos son poco frecuentes y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. La mayoría de los tumores neuroendocrinos aparece en los pulmones, apéndice, intestino delgado, recto y el páncreas, y suelen ser detectados mediante la técnica de tomografía de emisión de positrones (PET).

Radiofármacos

Miguel Ángel Ávila Rodríguez, titular de la Unidad de Radiofarmacia-Ciclotrón (URC) de la Facultad de Medicina (FM), dijo que esta es la única institución en la Ciudad de México en producir radiofármacos con este propósito, y el nuevo compuesto permitirá reducir la espera de pacientes que necesitan ser diagnosticados.

Para ello, se utilizan radiofármacos cuya base es el uso de una molécula (en este caso, el octreótido) a la que se le une un átomo radioactivo. La que usualmente se emplea es galio 68, el cual se consigue gracias a la importación de germanio 68, en un proceso costoso y con una vida media de 68 horas, dijo el especialista.

“Este es un isótopo radioactivo, pero nosotros no lo producimos directamente, lo que hacemos es importar un generador de germanio 68 a galio 68 que, una vez en el laboratorio, tiene una vida útil de seis meses, y podemos hacer al día tres o cuatro dosis y, conforme pasan los meses, decae y pasamos a producir uno”, comentó el miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

Desde que inició sus operaciones, la unidad es precursora en México en la introducción de esta tecnología a principios de 2.000 y sigue marcando el rumbo hacia dónde se dirigirán los estudios de diagnóstico en los centros, al proveer radiofármacos dirigidos a blancos moleculares específicos, mencionó Ávila Rodríguez.

Ahora que la Facultad de Medicina genera el radiofármaco localmente y evita su importación, los costos se reducen, por lo que los expertos esperan incrementar la producción de dosis para la atención de los pacientes, además de que tiene una vida media mayor a la del galio 68, lo que implicará que será posible llevarlo más allá, por ejemplo, a Querétaro, señaló el especialista.

Finalmente, Ávila Rodríguez dijo que actualmente se pueden producir entre 10 a 15 unidosis a la semana, pero porque está limitada la oferta; “a la hora que tengamos más disponibilidad esperamos que en la misma medida tengamos más demanda” y tal vez llegar a duplicar o triplicar las dosis que ofrece la unidad.