Científicos en el campus de Florida del Instituto de Investigación Scripps (TSRI), en Estados Unidos, han desarrollado nuevos analgésicos opiáceos que reducen el dolor igual que la morfina, pero no producen depresión respiratoria, la causa de la sobredosis de opiáceos.

La investigación, publicada en la revista ‘Cell’, describe un método para hacer analgésicos opioides más seguros. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, 91 estadounidenses mueren todos los días por sobredosis de opiáceos, fallecimientos causados cuando los opiáceos como oxicodona, heroína y fentanilo ralentizan y finalmente detienen la respiración de una persona.

La líder del estudio, la profesora de TSRI Laura M. Bohn, destaca que la investigación muestra que una variedad de compuestos puede proporcionar un poder bloqueador del dolor sin afectar la respiración. El estudio se basa en dos décadas de investigación de Bohn y sus colegas, quienes durante mucho tiempo cuestionaron si la vía analgésica, llamada la vía de la proteína G, podría desvincularse de la vía de depresión respiratoria, llamada vía beta-arrestina.

“Una de las preguntas que nos planteamos fue cómo podemos llegar a separar las vías y cuánta separación necesitamos para ver analgesia sin depresión respiratoria”, afirma Bohn, que trabajó estrechamente con el químico de TSRI Thomas Bannister, para desarrollar nuevas moléculas potenciales de fármacos. Entonces, ajustaron sus estructuras químicas para variar sistemáticamente el “sesgo” entre las dos vías: señalización de la proteína G y reclutamiento beta-arrestina.

El equipo desarrolló más de 500 compuestos en los últimos seis años y encontró más de 60 que mostraron sesgo entre los ensayos de señalización. Luego, seleccionaron seis compuestos para representar un amplio rango en el grado de sesgo (de aquellos que preferían el reclutamiento de beta-arrestina2 a los que preferían casi exclusivamente la señalización de la proteína G) y determinaron su potencia global para inducir analgesia y supresión respiratoria en modelos de ratón.

Tan potentes como la morfina

Los investigadores detectaron que los nuevos compuestos podrían entrar al cerebro y todos los compuestos eran tan potentes, si no más, que la morfina. Los compuestos que fueron menos capaces de promover asociaciones beta-arrestina2 en las células también fueron menos propensos a inducir la depresión respiratoria en modelos experimentales.

Bohn explica que la separación de la capacidad del receptor para participar en las dos vías puede proporcionar una forma de separar los efectos farmacológicos deseados de los efectos secundarios. “Creo que lo que hemos hecho aquí muestra que el sesgo no es todo o nada, que hay un espectro. Eso sugiere una oportunidad para expandir la ‘ventana terapéutica’ o el rango de dosis a las cuales un medicamento puede administrarse de manera segura”, concluye.