La diabetes tipo 2 sigue siendo una enfermedad de alta prevalencia, no solo en México, sino en el mundo, que además de complicar los niveles de glucosa en sangre, van generando otras complicaciones en el organismo. Sin embargo, hoy existen antidiabéticos de nueva generación que pueden disminuir el impacto cardiovascular y renal.

En el Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, es importante destacar que a nivel mundial la Organización Mundial de la Salud coloca a México en el sexto lugar de prevalencia en diabetes y se prospecta un aumento proporcional en una proyección hasta el año 2045. Es por eso que es importante hacer un llamado a la acción.

La doctora Guillermina Muñoz, directora médica de Boehringer Ingelheim para México, Centroamérica y El Caribe, encabezó la conferencia de prensa “Cambiando paradigmas: los nuevos hallazgos en la atención de enfermedades cardiovasculares”, en la que afirmó que las personas que viven con diabetes tienen el doble de probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular como un infarto o un accidente cerebrovascular, razón por la cual es necesario considerar nuevas alternativas de tratamiento que aporten mejores resultados tanto a pacientes como a médicos.

Factores de riesgo cardiovascular

Existen factores modificables y no modificables que pueden determinar el riesgo cardiovascular de las personas. Entre los no modificables se encuentran la genética, la etnia a la que pertenecen o enfermedades congénitas.

Entre los factores modificables se encuentra el tabaquismo, la ingesta de lípidos, el sedentarismo y la obesidad, especificó el Dr. Marco Alcocer, presidente de la Sociedad Mexicana de Cardiología A.C.

Es importante mencionar que toda persona con sobrepeso u obesidad tiene sospecha de tener prediabetes o diabetes. Debe acudir con médico general o un especialista para cumplir con un protocolo preventivo de diferentes estudios clínicos sanguíneos para confirmar o al menos sospechar de este diagnóstico.

Nuevos antidiabéticos

Antes de cualquier fármaco, el tratamiento para la diabetes se debe basar en el cambio de estilo de vida, es decir, fomentar un estilo de vida saludable y enfocarse en combatir la obesidad de manera integral y en sus diferentes niveles.

El tratamiento clásico contaba de sulfonilureas, inhibidores de la alfa-glucosidasa y biguanidinas, meglitinidas y tiazolidinedionas. Las nuevas guías actualizadas para el manejo del paciente con diabetes incluyen nuevos fármacos antidiabéticos que brindan seguridad ante riesgos cardiovasculares o renales.

  • Agonistas de GLP1. Son péptidos gastrointestinales que estimulan la producción de insulina y disminuyen el fluyo gástrico.
  • Inhibidores de DPP4. Esta molécula es degradada por una enzima, la dipeptil peptidasa 4 (DPP4), por lo que otra variedad terapéutica serán fármacos capaces de inhibir esta enzima.
  • Inhibidores de SGLT2. Se trata de un tratamiento de tercera línea recomendado para pacientes que no responden a metformina, sulfonilureas, ni tratamientos de combinación. Es un receptor que regula la reabsorción del 90% de la glucosa filtrada.

Es fundamental que todos los especialistas que tratan la diabetes y sus complicaciones tengan una actualización médica continua de valor que les permita detectarla de manera oportuna y anticiparse a otros riesgos, añadió el Dr. José Antonio Magaña, cirujano especialista en Cardiología.

Consecuencias de la diabetes y sus complicaciones

En México, de acuerdo con el INEGI,  las enfermedades cardiovasculares y la diabetes son las dos primeras causas de muerte por enfermedad, con 156 mil 41 y 104 mil 354 casos respectivamente.

Los niveles de glucosa elevados pueden provocar enfermedades que afectan al corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones, los nervios y los dientes, como, por ejemplo: retinopatía diabética, diabetes gestacional, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, neuropatía diabética o pie diabético, es decir, problemas de coagulación y cicatrización.

El Institute for Health Metrics (IHME) especifica que a nivel mundial más del 30% de las muertes mayores de 25 años fueron diabetes tipo 2 y se registró en un aumento del 41.2 por ciento en comparación del 2017 al 2019.

La expectativa de vida de una persona con diabetes puede reducirse hasta 20 años. Incluso pueden ser víctimas de infartos sin ser conscientes de ello.