Los anticoagulantes pueden mejorar la supervivencia de los pacientes hospitalizados con COVID-19, al prevenir posibles eventos mortales asociados con el coronavirus, como infartos o ictus. Según un estudio que se publica en The Journal of the American College of Cardiology (JACC), dirigido por el Dr. Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Instituto Mount Sinai Heart de Nueva York, las personas hospitalizadas con COVID-19 tratados con anticoagulantes puede mejorar sus posibilidades de supervivencia.

Al inicio de la pandemia, estos investigadores demostraron que la terapia de anticoagulación se asociaba con una mejor supervivencia entre los pacientes hospitalizados con COVID-19. Ahora, en este nuevo estudio observacional, han visto que los que recibieron tanto una dosis “terapéutica” o completa, como una dosis “profiláctica” o más baja de anticoagulantes tuvieron cerca de un 50% más de posibilidades de supervivencia y, aproximadamente, un 30% menos de posibilidades de intubación que los que no tomaban anticoagulantes.

Heparina y apixaban

Según informa el CSIC en un comunicado, en el trabajo se analizaron seis regímenes anticoagulantes diferentes. De todos ellos, la heparina de bajo peso molecular terapéutica y profiláctica y el apixaban terapéutico lograban los mejores resultados.

“Este estudio observacional proporciona nueva información sobre el papel de la anticoagulación en el manejo de pacientes ingresados con COVID-19 que confirmaremos con el estudio aleatorizados que hemos comenzado”, afirma el Dr. Fuster. Además, los datos han servido para diseñar un ensayo clínico aleatorizado internacional a gran escala, coordinado por este equipo, que se centra en esos tres regímenes antitrombóticos: heparina oral y subcutánea, y apixaban.

Este trabajo observacional es una extensión de la investigación publicada el pasado mes de mayo, y realizada en casi 3.000 pacientes con COVID-19, que mostró que el tratamiento con anticoagulantes se asoció con mejores resultados tanto dentro como fuera de la unidad de cuidados intensivos entre los pacientes hospitalizados con COVID-19. El trabajo se basaba en el hecho de que muchos de ellos desarrollaron trombos sanguíneos potencialmente mortales.

En el nuevo estudio, el equipo de investigadores evaluó los registros médicos electrónicos de 4.389 pacientes positivos para COVID-19 confirmados ingresados en cinco diferentes hospitales entre el 1 de marzo y el 30 de abril de 2020. En concreto, analizaron las tasas de supervivencia y mortalidad de los pacientes que recibieron dosis terapéuticas y profilácticas de anticoagulantes (antitrombóticos orales, heparina de bajo peso molecular subcutánea y heparina intravenosa) en comparación con los que no recibieron estas terapias.

Para estimar el riesgo de muerte se contemplaron otros aspectos, como la edad, el origen étnico, las enfermedades previas y si el paciente estaba tomando anticoagulantes.

Anticoagulantes y la reducción de la probabilidad de muerte intrahospitalaria

De los individuos analizados, 900 (20,5%) recibieron una dosis de tratamiento completo de anticoagulantes; 1.959 (44,6%) una dosis profiláctica más baja de anticoagulantes, y 1.530 (34,5 %) no tomaron anticoagulantes. Los datos mostraron una fuerte asociación entre los anticoagulantes y la reducción de la probabilidad de muerte intrahospitalaria: las dosis terapéuticas y profilácticas de anticoagulantes redujeron la mortalidad en aproximadamente un 50% en comparación con los pacientes sin anticoagulantes.

En general, 467 pacientes (10,6%) requirieron intubación y ventilación mecánica durante su hospitalización. Los que tomaban anticoagulantes terapéuticos tenían un 31% menos de intubaciones que los que no recibían estos fármacos, mientras que los que fueron tratados con anticoagulantes profilácticos tenían un 28% menos de probabilidad de ser intubados. La diferencia entre los dos grupos de anticoagulantes no fue estadísticamente significativa.

Las tasas de hemorragia, una complicación de los anticoagulantes, fueron sorprendentemente bajas entre todos los pacientes (3% de media), pero ligeramente más altas en el grupo terapéutico en comparación con los grupos profilácticos y sin anticoagulantes. Sus hallazgos sugieren que los médicos deben evaluar a los pacientes de forma individual dada la relación beneficio-riesgo.

Por separado, los investigadores observaron los resultados de la autopsia de 26 pacientes con COVID-19 y encontraron que 11 de ellos (42%) tenían trombos (pulmonares, cerebrales y / o cardíacos) que nunca se había sospechado en el entorno clínico. Estos hallazgos sugieren que el tratamiento de pacientes con anticoagulantes puede estar asociado con una mejor supervivencia.