Los enfermeros y enfermeras de urgencias y cuidados críticos se sintieron inseguros por miedo a contagiarse y contagiar a sus familiares. Además, experimentaron un aumento importante de la carga de trabajo bajo condiciones estresantes y de precariedad de recursos humanos y materiales. Esta es la primera conclusión de un nuevo estudio sobre profesionales de enfermería de Unidades de Cuidados Críticos en la primera ola COVID-19. El mismo se ha realizado en 26 hospitales públicos madrileños por adscritas al Departamento de Enfermería de la Universidad Autónoma de Madrid. El trabajo se ha publicado en ‘Intensive and Critical Care Nursing

Del mismo se desprende que en este primer pico de la pandemia, el 37,5 por ciento de los profesionales de enfermería de Unidades de Cuidados Críticos (UCC) y servicios de urgencias trabajó con miedo a contagiarse. Mientras, el 44,9 por ciento tuvo dificultades para manejar sus emociones.

El estudio expone que en estas condiciones el personal de enfermería que participó en el estudio expresó dificultad para atender las necesidades de los pacientes. Especialmente las necesidades psicoemocionales.

El trabajo de enfermería de Unidades de Cuidados Críticos

Otros datos de este estudio sobre este trabajo de enfermería de Unidades de Cuidados Críticos fue que un 38,2 por ciento prestaba cuidados a pacientes con COVID-19 en servicios de urgencia. El resto lo hacía en unidades de cuidados críticos. Entre estos, un tercio reconocía llevar trabajando en cuidados críticos menos de un mes.

Un 87,6 por ciento de las participantes no había recibido formación para el cuidado de personas infectadas por COVID-19. Casi el 50 por ciento de las enfermeras del estudio tenía personas dependientes a su cargo.

Los enfermeros de Unidades de Cuidados Críticos percibieron que disponían de equipos de protección adecuados. Sin embargo, consideraron excesiva la ratio enfermero-paciente, en mayor grado que los enfermeros de urgencias.

Con respecto a la toma de decisiones, ejercieron una mayor autonomía en la gestión clínica y en la administración de fármacos a pacientes COVID-19. También señalaron una mejor percepción del trabajo en equipo, con una muy buena relación entre los profesionales médicos y de enfermería.