Los científicos han descubierto una nueva proteína que ayuda a los espermatozoides a fusionarse con el óvulo y que es fundamental para la fecundación humana, y que podría contribuir en el futuro a mejorar los tratamientos de fertilidad y a desarrollar nuevos anticonceptivos, según publican en la revista ‘Science Advances’.

La nueva proteína, llamada MAIA en honor a la diosa griega de la maternidad, podría ser crucial para ayudar a los médicos a comprender mejor algunos aspectos de la infertilidad y desarrollar nuevos tratamientos. Actualmente, la infertilidad no tiene explicación en más de la mitad de las personas que no pueden concebir de forma natural.

En el primer estudio de este tipo, el equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, creó óvulos artificiales utilizando miles de cuentas. Cada una de estas perlas tenía un trozo de proteína diferente, conocido como péptido, en su superficie para que los espermatozoides pudieran unirse a ellas.

Cuando se incubaron los espermatozoides con las perlas, los científicos descubrieron que sólo un pequeño número de perlas tenían espermatozoides adheridos. Después de varias rondas minuciosas de eliminación de las perlas que no tenían espermatozoides unidos a ellas, los investigadores se quedaron finalmente con las perlas correspondientes a una proteína en particular, MAIA, y los espermatozoides unidos a todas estas perlas.

A continuación, se insertó el gen correspondiente a MAIA en células de cultivo humanas, que se volvieron receptivas a los espermatozoides del mismo modo que durante el proceso de fecundación natural.

Función de la proteína MAIA

Los resultados revelan que durante el proceso, MAIA es responsable de atraer a los espermatozoides hacia el óvulo para la fecundación.

El profesor Harry Moore, investigador principal del estudio, de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Sheffield, señala que "la infertilidad no tiene explicación en más de la mitad de las personas que luchan por concebir de forma natural. Lo que sabemos sobre la fertilidad en humanos se ha visto muy limitado por cuestiones éticas y por la falta de óvulos para la investigación", añade.

"La ingeniosa técnica de fecundación artificial que nos ha permitido identificar la proteína MAIA no sólo permitirá a los científicos comprender mejor los mecanismos de la fertilidad humana –prosigue–, sino que allanará el camino hacia nuevas formas de tratar la infertilidad y revolucionará el diseño de futuros anticonceptivos".

Los hallazgos podrían ayudar a confirmar la teoría de que algunos espermatozoides pueden no ser compatibles con algunos óvulos. Los investigadores planean ahora explorar si los espermatozoides de distintos individuos se unen a la proteína de forma diferente.

El profesor Allan Pacey, coautor del estudio y director de los Departamentos de Oncología y Metabolismo y de Infección, Inmunidad y Enfermedades Cardiovasculares de la Universidad de Sheffield, resalta que "este descubrimiento de la proteína MAIA supone un gran paso adelante en la comprensión del proceso de fecundación humana".

Reconoce que "habría sido casi imposible descubrirla sin el uso de las perlas artificiales para replicar la superficie de los óvulos humanos, ya que simplemente no habríamos podido conseguir suficientes óvulos para hacer el experimento".