La jornada ‘Ciencia, tecnología y serendipia: fórmula magistral de las vacunas’, organizada por GSK en Santander, ha supuesto un foro de encuentro y de aprendizaje sobre las novedades en vacunología. Así, si bien las vacunas son uno de los principales avances en materia de salud pública de los últimos años, y su uso ha evitado la muerte o graves secuelas a millones de personas en todo el mundo, la investigación sigue trabajando en mejorar el efecto y seguridad de las mismas.

Concretamente, la vacunología inversa ha supuesto un enfoque novedoso en el diseño de vacunas basado en la identificación de componentes del patógeno que tienen mayor probabilidad de ser inmunógeno. A este respecto, Silvia Cobaleda, del departamento Médico de Vacunas de GSK, ha explicado que mediante esta técnica se consiguió seleccionar cuatro antígenos que “han demostrado, tanto durante los ensayos clínicos como tras su utilización en la vida real, una amplia protección frente a la enfermedad meningocócica invasiva, que puede tener graves consecuencias”.

Otro de los temas destacados en esta jornada ha sido cómo la inclusión de adyuvantes en la composición de una vacuna potencia la respuesta inmune a un antígeno y/o la modula consiguiendo un balance óptimo entre inmunogenicidad y tolerabilidad de la vacuna. En concreto, el AS04 es uno de estos sistemas adyuvantes que se incluyó en la vacuna frente al cáncer de cérvix, Cervarix3. Esta vacuna fue una de las primeras para prevenir el cáncer y supuso un gran avance en la vacunología moderna.

La inmunosenescencia

Precisamente, en este foro también participaba Charo Cambronero también del Departamento Médico de Vacunas de GSK, quien durante su presentación “Retos para la Vacunología Moderna” ha abordado los desafíos a los que se enfrentan las vacunas actuales, destacando como uno de los principales la inmunosenescencia. “Se trata del deterioro fisiológico que sufre nuestro sistema inmune debido al envejecimiento. Algunas de las consecuencias de esta alteración son, entre otras, un mayor riesgo y severidad de las infecciones, un aumento del cáncer y enfermedades autoinmunes y una menor respuesta a la vacunación”, aportaba la experta.

Otros retos son la vacunación de población con alteraciones del sistema inmune o con enfermedades crónicas que pueden afectar también a la respuesta inmune, así como el diseño de vacunas frente a patógenos de gran complejidad como son el VIH, VPH, virus varicela zoster, etc. “Estas situaciones hacen necesarias nuevas aproximaciones en el diseño de vacunas para mejorar la protección mediante la adecuada activación del sistema inmune”, ha concluido Cambronero.