Conocida y consumida desde tiempos prehistóricos, muchas son las tierras que la han visto nacer. Lugares tan dispares como el este asiático, el sudeste de Europa y el norte y sur de América pueden disfrutar de todas sus virtudes. “Existen más de quince variedades de la familia de las Juglanáceas, pero la más apreciada es la Juglans Regia, denominada nuez persa o inglesa. Los griegos la llamaban kara (cabeza) por su parecido con el cerebro humano, los romanos la consideraban el alimento de los dioses mientras que todos los antiguos coincidían en asociar las nueces con salud y buena memoria”, tal y como relata la Fundación Nucis.

Un alimento funcional

Las nueces reúnen las principales características de lo que conocemos como alimentos funcionales. Son “alimentos funcionales” los productos alimentarios, naturales o elaborados que proporcionan un beneficio más allá del olor, sabor, textura o valor nutricional y que juegan un papel fundamental en la prevención de enfermedades o en la promoción de la salud.

Existen ya en el mercado varios productos que se han modificado y elaborado para que sean más saludables, pero debemos recordar que la naturaleza ha diseñado muchos alimentos que, sin necesidad de intervención humana alguna, poseen un notable efecto beneficioso sobre la incidencia de diversas enfermedades. La nuez es uno más de estos “superalimentos”. Basta con tomar una ración al día, de entre 25-30 g, según las Guías Alimentarias para la Población Española, para poder disfrutar de una vida más larga y saludable.

Las nueces y el corazón

La nuez es ante todo el fruto seco más saludable para el corazón. De hecho, está ampliamente demostrado que su consumo regular contribuye a normalizar los niveles de colesterol LDL (colesterol “malo”). Y todo gracias a que el 90% de las grasas de la nuez son insaturadas, en concreto ácidos grasos omega 3 y omega 6 que reducen el nivel de colesterol en sangre y protegen al corazón de padecer enfermedades. Y es que, según la Fundación Nucis, el consumo diario de nueces, en sustitución de alimentos ricos en grasas saturadas, como la mantequilla, los lácteos enteros y los productos de bollería, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Pero no sólo el omega 3 es fundamental para mantener un corazón sano. Para esta institución, las nueces son una importante fuente de proteínas de origen vegetal, con un elevado contenido de arginina, aminoácido producido por la disolución en agua o digestión de las proteínas. Es precisamente este aminoácido un protagonista más en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Y para todos aquellos que pudieran dudar de sus bonanzas, la ciencia es, como siempre, la principal prueba. Así, estudios de intervención dietética en los que se compararon diferentes tipos de dietas cardiosaludables con dietas ricas en nueces han demostrado con estas últimas una mayor reducción del colesterol LDL. De estos estudios se deduce que por cada 5 gramos de nueces se reduce en un 1% el colesterol LDL, lo que equivale a un 2% de disminución del riesgo de enfermedad coronaria.

Pero el apoyo de la ciencia no acaba aquí. Varios estudios prospectivos, de seguimiento, muestran una reducción del riesgo de enfermedad coronaria fatal o de muerte súbita en aquellos grupos de población con mayor consumo de frutos secos. La reducción puede ser de hasta un 50% en aquellos individuos que ingieren frutos secos más de 4-5 veces por semana.

Otros beneficios en la salud

Además, las nueces se consideran un importante antioxidante gracias a su contenido en vitamina E, que previene del deterioro cognitivo relacionado con la edad o el envejecimiento en general, de ciertos tipos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares. De hecho, tal y como indica Jordi Salas-Salvadó en la página web de la Fundación Nucis, estamos hablando del segundo alimento con mayor contenido en antioxidantes de nuestra dieta.

Los músculos y el cerebro también disfrutan de las ventajas de este pequeño alimento, ya que presenta cantidades apreciables de vitamina B1 y B6. El aporte mineral de las nueces es también interesante. En este sentido, Ramón Segura asegura en dicha página web que las nueces proporcionan calcio, potasio y magnesio, aunque es pobre en sodio.

Las personas preocupadas por su piel tienen en las nueces un apoyo fundamental, ya que previenen algunas anomalías como los eccemas o evitan que ésta se seque. Además, ayudan a preservar la buena salud del cabello, favoreciendo su crecimiento y evitando irregularidades como la seborrea o la calvicie.

Como en el resto de los frutos secos, el contenido en hidratos de carbono es bajo y el contenido en fibra es elevado, entre un 3 y un 5% del peso del alimento. Este porcentaje es muy enriquecedor para la salud puesto que la fibra “beneficia el tránsito intestinal y previene ciertos tipos de cáncer, como el de colon”, asegura la Fundación.

Las investigaciones respecto a los efectos de los frutos secos sobre la diabetes están empezando a dar resultados. “Estudios recientes han demostrado que aquellas mujeres que consumían frutos secos al menos cinco veces por semana presentaban un menor riesgo de diabetes tipo 2 comparado con aquellas que nunca, o de manera ocasional, los tomaban”, resalta dicha institución. También se han efectuado estudios para comprobar si las personas diabéticas al consumir frutos secos ponen en peligro el buen control de su enfermedad. Tras analizar los resultados, todo padece indicar que “no existe ningún motivo por el cual no puedan recomendarse este tipo de alimentos en los diabéticos, más bien al contrario, su consumo podría asociarse a cambios positivos en su riesgo cardiovascular”.