En el Día Internacional de la Epilepsia, segundo lunes de febrero, el Dr.  Juan Carlos García Beristaín, neurólogo pediatra y miembro de Cerebros en desarrollo, señala que los contagios por ómicron en niños se han incrementado sobre todo en menores de 5 a 11 años. En este sentido, indica que la nueva variante está afectando a este grupo de pacientes más vulnerables que no están siendo vacunados. Los niños, recuerda,  también pueden manifestar situaciones serias con COVID.

Explica el Dr. Garcia Beristaín que “hemos notado que una vez que se diagnostica esta nueva variante, los menores presentan episodios de crisis. Incluso aquellos que consideramos controlados con ciertos fármacos antiepilépticos".

Como destaca este especialista, “sabemos que esta nueva variante es muy contagiosa. Esta infección inclusive sin presentarse con fiebre puede descontrolar las crisis que en teoría pudieran estar controladas”. En este sentido recuerda la importancia de controlar la fiebre, ya que esta puede precipitar crisis epilépticas.

¿Cómo afecta esta variante?

Este virus tiene cierta predilección por afectar zonas neurológicas, o tejido neuronal. Si bien las demás variantes lo hacían, ómicron lo hace una manera más rápida, atacando los receptores en la zona nasofaríngea. Este virus genera una inflamación sistémica que no siempre se localiza en la garganta, manifestando síntomas como dolor de cuerpo y espalda, cansancio, fiebre, el paciente no come ni duerme bien. Todo esto puede descontrolar los mecanismos echados a andar en el cerebro para el control de la epilepsia, señala el Dr. Juan Carlos García Beristaín.

Esto sucede de manera muy rápida. Después del diagnóstico, entre dos a tres días inicia el incremento de las crisis.

El especialista recomienda una estrecha vigilancia con el paciente que tiene epilepsia y ómicron. En su opinión, es importante que el neurólogo este enterado de la infección.

Esto con la finalidad de valorar si es necesario que, durante el proceso de infección, se ajuste el tratamiento antiepiléptico, para anticiparse a la respuesta inflamatoria que puede estar ocurriendo en cada uno de los niños. Así como el monitoreo de cómo van los síntomas y poder tener el mejor control posible de cualquier episodio de crisis.

Tener en cuenta los factores de para controlar una crisis

Recomienda tomar en cuenta los factores para el control de crisis en un niño epiléptico, que clasifica en:

  1. Administración, "al pie de la letra", los medicamentos, con horario establecido y dosis adecuada.
  2. Buen control del sueño, respetando los horarios. Por grupo de edad, se recomienda hacer siesta que la haga, si es posible.
  3. Este punto es muy importante porque son las infecciones, incluso sin fiebre, las que pueden precipitar o favorecer un descontrol en las crisis convulsivas epilépticas, por lo que la vigilancia pediátrica es fundamental.