La directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Margaret Chan, ha asegurado que es crucial que los países mejoren sus sistemas de recogida de datos sobre la salud de la población y sobre los recursos que se destinan a mejorarla. Sólo así se podrán, dice, realizar “las mejores inversiones” y trabajar en base a estimaciones.

“Necesitamos que funcionen bien los sistemas de recogida y análisis de datos sobre salud, incluida la información sobre recursos y gastos. La responsabilidad conlleva a ahora contar contar los recursos con los que se cuenta y medir su impacto, pero también contar los nacimientos y muertes e investigar y registrar las causas de los fallecimientos”, señala.

“Sin información, a nivel nacional, nunca podremos tener responsabilidad. Sin información, nunca podremos saber qué significa realmente realizar ‘la mejor’ o una inversión ‘acertada’, ha sentenciado la doctora Chan, en un foro sobre los resultados logrados en salud materna e infantil, que se celebra en Ottawa (Canadá).

Existen métodos fiables para realizar estimaciones de gastos en salud. Sin embargo, sólo 43 países cuentan con capacidad para realizar estas estimaciones de forma rutinaria, en lugar de llevar a cabo costosas estimaciones excepcionales.

La Comisión de Información y Responsabilidad para la Salud de Mujeres y Niños, que lanzó una serie de recomendaciones para controlar los recursos y medir los resultados de cada inversión, ha identificado un total de 75 países que contabilizan el 98 por ciento de todas las muertes de madres y niños en el mundo.

Sin embargo, muy pocos de los países capaces de realizar estas estimaciones se encuentran entre los 75 que contabilizan más muertes de madres y niños en el mundo, señala Chan, admitiendo que sólo en 15 de estos 75 países la OMS ha tenido éxito en  recoger información sobre los gastos de sus gobiernos en sanidad materno-infantil.

En esta línea, Chan ha denunciado también que “una considerable proporción de ayuda al desarrollo en salud, como informan los donantes, nunca llega a los países”. “Este dinero podría gastarse dentro de la propia institución del donante o en sufragar sus gastos administrativos, complicando más la tarea de realizar el seguimiento de los recursos y asegurar una financiación previsible”, concluye.