La información que reciben las mujeres con cáncer de mama de sus médicos no es clara para un gran número de ellas y a la mayoría de estas pacientes les gustaría poder hablar más con ellos. Además, esta falta de comunicación afecta a su calidad de vida, sobre todo a las más ancianas, según los resultados de un estudio, informa el diario EL MUNDO.

La paciente puede conseguir un sentimiento de control sobre su enfermedad con una adecuada información, no obstante algunas veces una comunicación mal enfocada puede provocarle más daño que beneficio.

Investigadores de la Universidad Ludwig Maximilians en Munich (Alemania) realizaron un estudio con casi 1.000 pacientes con cáncer de mama. A todas ellas les enviaron cuestionarios y encuestas para valorar su calidad de vida a lo largo de cinco años después del diagnóstico de la enfermedad.

A través de estas entrevistas, los investigadores observaron que el 45% de estas mujeres informó de que algunos de los aspectos de la comunicación que recibieron no eran claros y el 59% quería haber hablado más con su equipo médico. La calidad de vida fue significativamente peor durante los cuatro años siguientes al diagnóstico para aquellas que no estaban satisfechas con la información recibida.

Las pacientes que informaron de una peor comunicación fueron aquellas cuyo brazo estaba hinchado y presentaba una limitación de su movimiento. Cuando el oncólogo no les anticipó que estos problemas podían aparecer, su impacto fue mayor en las mujeres que los presentaron posteriormente.

Efecto de la edad

Las mujeres más jóvenes fueron las que concedieron más importancia a la ayuda social y psicológica, las más conscientes de tales servicios y las que mayor contacto tuvieron con estos grupos de apoyo. A pesar de esto, son las que deseaban más relación con sus compañeras, psicólogos y trabajadores sociales. Este grupo de pacientes fueron además las que con más frecuencia consideraron la información recibida como incomprensible y/o incompleta.

Aunque las mayores de 50 años detectaron con menos frecuencia carencias en la información médica, esta deficiencia comunicativa "cuando fue detectada" repercutió más sobre su calidad de vida en comparación con las mujeres más jóvenes.

La mayoría de las pacientes consideraron la ayuda social y psicológica como importante. A pesar de esto, sólo un tercio tuvo contacto con grupos de auto-ayuda, psicólogos o trabajadores sociales. En el hospital, sólo la mitad de las pacientes fueron conscientes de tales sectores de apoyo.

Los autores del estudio, publicado en Annals of Oncology, comentan que aunque "la comunicación con el médico sigue siendo esencial, quizás estos grupos de apoyo podrían ayudar a las pacientes más jóvenes a encontrarse mejor". Consideran además que habría que intentar aumentar la calidad de la información dirigida a las mujeres de más edad para mejorar su calidad de vida.

Los autores del trabajo explican que no necesariamente es el médico el que falla en la comunicación con la paciente sino que, en ocasiones, aunque se ofrezca una información adecuada el impacto del diagnóstico es tan grande que puede afectar en el procesamiento de tales datos. Sin embargo, esto deberían tenerlo presente para mejorar su relación con sus enfermos.

"Aunque estos resultados dibujan una pintura negra, es vital reconocer que podemos rectificar muchas de estas situaciones. Con una enseñanza de técnicas comunicativas, los oncólogos podrían mejorar su capacidad para hacer preguntas, escuchar y evaluar las necesidades de sus pacientes". "Ofrecer una mejor comunicación es una intervención razonablemente barata que tiene mucho potencial, al contrario de las mejoras en los tratamientos", finalizan los autores.