E.P.- La Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica – American Society Clinic Oncology (ASCO) que engloba a más de 25.000 oncólogos, se ha declarado "particularmente preocupada por el papel de la política comercial estadounidense en la promoción del uso y el comercio de productos tabacaleros en todo el mundo, que sabotea el esfuerzo internacional por controlar el tabaquismo". Los expertos en cáncer estiman que las enfermedades relacionadas con el hábito de fumar causaron 100 millones de muertes durante el siglo XX y que serán las responsables de otros 1.000 millones más en los próximos 100 años si el número de fumadores continua creciendo al ritmo actual.

En los próximos 25 años asistiremos "a la más grande pandemia elaborada por la industria de una enfermedad evitable", opinó John Seffrin, ejecutivo de la Sociedad Americana del Cáncer. "De hecho, el tabaco es hoy la única arma de destrucción masiva que está siendo utilizada contra la gente en todas las regiones del mundo", ha agregado.

En este sentido, el presidente de la citada Sociedad científica, el doctor Paul Bunn y otros muchos especialistas han criticado recientemente en una reunión celebrada en Chicago las prácticas de los fabricantes de cigarrillos consistentes en aumentar voluntariamente el nivel de nicotina o de productos cancerígenos en los pitillos destinados a determinados mercados". "Los estadounidenses se apenarán ciertamente de saber que algunos de los peores cancerígenos tienen niveles mucho más altos en Estados Unidos que en los cigarrillos que se venden en otras partes bajo el mismo nombre", ha añadido Bunn.

En el continente europeo principalmente, donde la reglamentación es más estricta, los niveles de carcinógenos son inferiores, explicaron los expertos. El doctor Richard Hunt, director del Centro sobre Dependencia de la Nicotina de la Clínica Mayo de Rochester en Minnesota, explicó también que los fabricantes de cigarrillos "aumentan el nivel de nicotina en los países pobres, donde los cigarrillos se venden por unidad, para hacer a la gente dependiente más rápidamente".

Bunn, especialista en enfermedades pulmonares, anunció una revisión de las recomendaciones de la ASCO en materia de tabaco, ya que "los oncólogos ven el resultado final del tabaco: una tragedia que podría ser completamente evitada". "El fin a lograr es un mundo sin tabaco", añadió, destacando que en Estados Unidos "sería necesaria una nueva reglamentación", así como una armonización de las políticas de la Administración, algunos de cuyos organismos, como el departamento de Comercio, "promueven las ventas de tabaco".

Preguntado sobre el papel de la Casa Blanca y el Congreso norteamericano en el fortalecimiento de dicha reglamentación, cuando los fabricantes de cigarrillos contribuyen ampliamente en las campañas electorales republicanas, el presidente de la ASCO respondió "llegamos a la conclusión de que era mejor elaborar propuestas al margen del Gobierno".

El tabaco,"arma de destrucción masiva"

Por otra parte, los médicos especialistas en cáncer reunidos en la ciudad de Chicago calificaron al tabaco como "un arma de destrucción masiva" y exhortaron a aumentar en dos dólares los impuestos que gravan en Estados Unidos los cigarrillos y a que más lugares públicos se sumen a la lista de espacios donde fumar está prohibido. ASCO llama a una urgente y amplia revisión del tema global del tabaco en todos sus niveles para alcanzar la total eliminación de la adicción al tabaco y el uso del tabaco. Salvar vidas es nuestra prioridad", valoró Bunn.