Las enfermedades crónicas, entre ellas las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y la obesidad, representaron en 2001 casi el 60 por ciento de las 56,5 millones de defunciones en todo el mundo y el 46 por ciento de las causas de muerte. Para combatir estas enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han publicado un informe -elaborado por un grupo de expertos independientes- en el que se recomienda una dieta basada en el bajo consumo de alimentos muy energéticos, ricos en grasas saturadas y azúcar, y en la necesidad de basar la dieta cotidiana en la ingesta de abundantes cantidades de frutas y hortalizas. Así como la práctica de ejercicio físico, al menos una hora al día, tres o cuatro veces por semana, informa el diario ABC.

El informe refleja que en los países en desarrollo cada vez más personas sufren enfermedades crónicas, un cambio preocupante con respecto a hace algunas décadas, cuando este tipo de enfermedades se asociaban a los países ricos y desarrollados, según el Dr. Ricardo Uauy, máximo responsable del informe y director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile. Esto se debe en gran medida a la migración de las zonas rurales hacia las ciudades, cuyos habitantes son, por el ritmo de vida que llevan, más propensos a dietas basadas en alimentos muy energéticos.

Defensas naturales para el cuerpo

Según el Dr. Uauy, una dieta abundante en frutas y hortalizas, ricas en micronutrientes que fortalezcan el sistema inmunitario, podría ayudar a las defensas naturales del organismo a combatir las enfermedades infecciosas. Asimismo, en la dieta equilibrada ideal, las grasas deberían representar entre el 15 y el 30 por ciento de la ingesta energética diaria total, mientras que las grasas saturadas tendrían que mantenerse por debajo del 10 por ciento.

Los carbohidratos deberían satisfacer la mayor parte de las necesidades energéticas y representar entre el 55 y el 75 por ciento de lo que comemos diariamente, mientras que los azúcares refinados simples no deberían llegar al 10 por ciento. Sería recomendable que entre el 10 y el 15 por ciento de las calorías fueran aportadas por las proteínas y la sal no tendría que superar los 5 gramos al día. La ingesta de frutas y hortalizas ha de incrementarse hasta, por lo menos, hasta los 400 gramos diarios.

Los expertos destacan que las enfermedades crónicas no son sólo consecuencia de comer en exceso, sino también del desequilibrio de la dieta, y menciona que una elevada ingesta de sal es un factor que favorece la alta tensión arterial, mientras que las grasas saturadas tienden a elevar los niveles de colesterol en sangre.

La actividad física es un factor esencial para el equilibrio energético y el control del peso. Según la OMS, para mantener un peso corporal sano, especialmente en personas de vida sedentaria, es necesario dedicar una hora al día, casi toda la semana, a una actividad física moderada.