Laura Fonseca. Oviedo.- El Servicio de Salud del Principado (Sespa) se enfrenta a un nuevo conflicto. La pretensión de la Administración sanitaria de establecer una nueva jornada laboral, habilitando turnos ordinarios en horario de tarde, ha reavivado viejas tensiones con los sindicatos del sector, que anuncian la puesta en marcha de una serie de protestas con las que acabarán por colapsar a la Sanidad pública asturiana. Los sindicatos que hace siete meses firmaron un acuerdo para poner fin a una huelga de tres semanas (SIMPA, SATSE y UGT) confirmaron que volverán a las movilizaciones por lo que consideran una imposición de la jornada de tarde y el cambio unilateral de los horarios laborales.

El personal del Servicio de Salud del Principado, con médicos y enfermeros a la cabeza, informaron que dejarán de colaborar con los programas especiales de reducción de listas de espera, lo que supone, en la práctica, interrumpir o reducir la actual actividad de los quirófanos en horario de tarde, las tradicionales ‘peonadas’. Los sindicatos protestarán, en este caso, desde dentro, y recomendarán a sus afiliados que ‘no colaboren’ con la administración. ‘No habrá más trabajos extraordinarios’, indicaba con rotundidad el secretario general del Sindicato Médico (SIMPA), José Luis Sánchez Barbero. Por su parte, la responsable del Sindicato de Enfermería (SATSE), Trinidad Caminero, anunció una especie de ralentización del trabajo diario al afirmar que ‘dedicaremos a cada paciente el tiempo que escrupulosamente sea necesario’.

Las nuevas medidas de presión fueron dadas a conocer por los representantes de los médicos, enfermeros y UGT, en una rueda de prensa conjunta convocada el miércoles por la tarde, apenas tres horas después de la reunión mantenida en Oviedo con responsables del Servicio de Salud del Principado (SESPA). Precisamente, el encuentro con la administración acabó, según señalaron los sindicatos, ‘como el Rosario de la aurora’. Y es que el personal sanitario considera que la administración ha mostrado una "nula voluntad negociadora" y la acusa de romper unilateralmente el acuerdo de julio de 2002, con el que se puso fin a un paro de 21 días. Además, las citadas organizaciones sindicales no descartan unirse a los sindicatos disidentes CC.OO. y SAE, de los que se escindieron en julio del pasado año, cuando SIMPA, SATSE y UGT decidieron refrendar un pacto retributivo con la Administración regional.

Seis sábados al año y 42 horas por la tarde

La clave del conflicto se encuentra en la pretensión del SESPA de prolongar la actual jornada laboral más allá de las tres de la tarde. La Administración, que aceptó una reducción de 70 horas en la jornada anual de trabajo (pasó de 1.645 a 1.575 horas), busca, a cambio, que el personal sanitario trabaje seis sábados al año y 42 horas por la tarde. Los sindicatos se niegan a que "seamos los mismos los que trabajemos por la mañana y por la tarde" y reclaman "nuevas contrataciones". Además, denuncian que el SESPA pretende mantener la misma jornada (1.530 horas) para los trabajadores a turnos, lo que supone "no bajar ni un solo minuto al personal que hace rotaciones", y que supone un 70 por ciento de la plantilla.

Los representantes de los trabajadores reclaman la contratación de, al menos, mil nuevos profesionales. Aseguran que el SESPA pretende desarrollar el programa de apertura por las tardes de ‘forma chapucera’ y ‘con los mismos de siempre’. Tanto médicos como enfermeros quisieron dejar claro de que ‘no somos peseteros, solo decimos a la Administración que si quiere que la gente trabaje por la tarde que lo haga a través de nuevas contrataciones’.

El rechazo mostrado por los sindicatos al horario vespertino (el SESPA proponía una franja básica de 7.30 horas a 22.30 horas) ha obligado al Servicio de Salud a rebajar sus pretensiones. Ante la falta de acuerdo, la Administración anuncia que aplicará la jornada acordada por el Insalud en 1992, que no es otra que la que va de ocho a tres de la tarde. Sin embargo, dicho acuerdo, que ya provocó conflicto hace 11 años, permite que el Servicio de Salud del Principado establezca una prolongación de jornada e imponga trabajar hasta las 17 horas.

El SESPA renuncia por tanto a implantar la jornada básica hasta las diez y media de la noche, ya que la negativa proviene no sólo de los sindicatos firmantes de los acuerdos sino también CC.OO. y SAE, que no llegaron a rubricar este pacto. No obstante, la Administración llevará su propuesta de jornada a una mesa sectorial que convocará en breve.

Incentivos

Por lo que respecta a los incentivos, el Servicio de Salud aceptó retocar su propuesta sobre productividad variable, después de que las organizaciones sindicales denunciaran el incumplimiento de lo pactado el pasado año. La Administración propone para éste y el siguiente año una bolsa adicional de 2,6 millones de euros (600.000 euros para 2003). Eso sí, vincula su asignación al cumplimiento de objetivos asistenciales, lo que ya ha provocado el rechazo de los representantes sindicales.