Desde el momento en que la investigación médica ha hecho posible que determinados órganos de una persona fallecida puedan ser utilizados para reemplazar órganos enfermos de una persona que para seguir viviendo o mejorar su calidad de vida necesita de ellos, los trasplantes se han convertido en una importante opción médica y probablemente serían un acto rutinario si no fuera por la dificultad que supone encontrar suficientes órganos para ser trasplantados a los enfermos que lo necesitan.

Para tener una idea de la magnitud de esta situación cabe señalar que, de acuerdo con los datos oficiales existentes, en diciembre de 2000 en nuestro país había 5.038 personas esperando un órgano para ser trasplantado y, cada año, unos 3.000 enfermos se incorporan a las listas de espera.

Según el Registro Mundial de Trasplantes, que gestiona la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) desde principios del año pasado en colaboración con la OMS, se estima en 94.500 los trasplantes de órganos sólidos efectuados en todo el mundo en 2006, siendo los más frecuentes los de riñón, hígado, corazón y pulmón. Estas cifras, si bien han ido en aumento, siguen resultando insuficientes y el número de donaciones en Europa no alcanza a cubrir la mitad de los trasplantes necesarios para hacer frente a las demandas de la población.

Entretanto, y aunque España es el país con mayor índice de donaciones del mundo -desde la creación de la ONT, en 1989, se han realizado más de 50.000 trasplantes de órganos sólidos- éstas no son suficientes, lo que supone que un 7% de pacientes fallezca mientras espera un órgano.

En junio del pasado año se presentaron en Madrid los resultados de la “Encuesta nacional sobre donación y trasplante”, realizada por la Universidad Autónoma de Madrid para la ONT, que puso de relieve que el 66,5% de la población española se muestra predispuesta a donar sus órganos, aunque sólo un 8,2% de ellos tiene tarjeta de donante. Por otro lado, la encuesta demuestra una ligera reducción a lo largo del tiempo del porcentaje de personas que se oponen totalmente a la donación, que ha pasado de un 17,6% en 1993 a un 14,7% en 2006. En este sentido, se da la paradoja de que, de todas las personas que en la actualidad afirman que nunca donarían sus órganos, el 68,8% se muestra dispuesto a recibir un trasplante en caso de necesidad.

Un gesto altruista

La donación es un gesto totalmente altruista, considerado como el mayor acto de bondad entre los seres humanos, pero la realidad es que las listas de espera para recibir órganos y tejidos seguirán aumentando si no se logra incrementar el número de donaciones. La única forma de resolver este problema es ser donante de órganos y animar a otros a que también lo sean. cuantos más donantes existan, mayor será el número de vidas que podrán salvarse.

Los principales órganos que se pueden donar son el riñón, el hígado, el corazón, el páncreas y el pulmón. Pero también se trasplantan tejidos como la médula ósea, los huesos, las córneas y las válvulas cardíacas.

Estos órganos y tejidos donados a los diferentes receptores que los necesitan se adjudican mediante criterios clínicos y geográficos establecidos por normas nacionales que garantizan la más absoluta transparencia de todo el proceso.

¿Quién puede ser donante?

Cualquier persona que en vida no se haya manifestado en contra puede ser donante de órganos y de tejidos. También se puede dejar de serlo en el momento en que uno así lo decida. Un primer paso es comunicar a la familia -o a los amigos más íntimos- que se ha tomado la decisión de hacerse donante de órganos. En distintos organismos y centros sanitarios (ONT, hospitales, Consejerías de Sanidad, oficinas de coordinación autonómicas de trasplantes, centros de salud, asociaciones de enfermos, farmacias, etc.) se puede rellenar una tarjeta o formulario de donante donde otorgar el consentimiento y solicitar el carnet correspondiente. En España, sin embargo, este documento no es imprescindible para ser donante, si bien para algunas personas supone un testimonio de su decidida voluntad de donación.

La conveniencia de que la familia del donante esté al tanto de la decisión de éste reside en que si llega la ocasión los profesionales sanitarios siempre hablarán con los familiares más próximos, quienes ven facilitada la acción de hacer cumplir de inmediato la voluntad del fallecido si previamente la conocen. Este conocimiento, señalan los expertos, no sólo facilita mucho a los familiares la toma de decisiones a la hora de donar, sino que, además, de alguna manera les reconforta, pues en un momento de tanto dolor, ayuda saber que la muerte de su familiar no fue inútil, ya que proporcionará vida a otras personas.

El proceso

El proceso de donación se inicia con las constataciones legales estipuladas tras producirse la muerte del individuo, al haber cesado definitivamente sus funciones cardiorrespiratorias o encefálicas. Cuando esto sucede, se pueden conservar de manera artificial los órganos del cuerpo para trasplante. Suele ser frecuente que los donantes de órganos fallezcan en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de un hospital o en una UCI móvil. Ello se debe a que se trata de personas que fallecen por daños irreversibles en el cerebro, pero una vez que se ha producido la muerte, se procura mantener de forma artificial la oxigenación de los órganos, para que puedan seguir funcionando al ser trasplantados, y esto sólo se consigue en unidades especializadas.

Dicho en otras palabras, para poder donar los órganos y los tejidos, el donante tiene que morir en un centro hospitalario. Sólo así se puede mantener el cuerpo artificialmente desde el momento de la muerte hasta el de la extracción. En el caso del tejido ocular, no importa el lugar donde se produzca la muerte, ya que la extracción se puede retrasar unas horas.

Además, la donación sólo puede realizarse en un hospital autorizado ya que debe reunir una serie de requisitos.

Tras el fallecimiento, el equipo de Coordinación de Trasplantes:

” Comprueba que se han cumplido todos los requisitos legales marcados por la Ley.

” Valora los órganos y tejidos que puedan ser válidos para trasplante.

” Consulta a la familia sobre la voluntad del fallecido en relación con la donación.

” La Organización Nacional de Trasplantes pone en marcha los mecanismos para llevar a cabo con éxito la donación y el trasplante en los receptores más adecuados. En todo el proceso pueden llegar a intervenir más de 100 profesionales, sanitarios y no sanitarios.

Donante vivo

Además del trasplante procedente de donante cadáver, un enfermo también puede recibir un órgano o un tejido de donante vivo. La inmensa mayoría de los trasplantes son de donante cadáver, pero en determinadas circunstancias se puede obtener un órgano (un riñón, por ejemplo) o una parte de un órgano (parte del hígado) de un donante vivo, al igual que ocurre con el tejido óseo, la membrana amniótica y los cultivos celulares, y el trasplante de células progenitoras de la hematopoyesis (las células madre de las células de la sangre), siempre que este hecho no suponga poner en peligro la vida del donante. En principio, puede ser donante vivo cualquier persona adulta y sana, que además sea compatible con el receptor, sin olvidar que esta situación conlleva una serie de riesgos, como cualquier intervención quirúrgica.

La ONT

En nuestro país es la ONT la entidad encargada de coordinar todas las acciones encaminadas a que los pacientes necesitados de un trasplante reciban un órgano en condiciones de equidad. Para su cometido cuenta con el apoyo de los distintos servicios de salud de las comunidades autónomas, desde donde recibe todo tipo de información relacionada con las listas de espera.

Bajo la coordinación de la ONT, los equipos de especialistas de los diferentes hospitales nacionales proceden a extraer y asegurar la preservación y el correcto traslado de los órganos extraídos hasta el centro hospitalario en el que espera ser intervenido el receptor. Toda la información queda registrada en cada hospital, asegurando la confidencialidad, tanto del donante como del receptor, tal y como lo exige la legislación española. No obstante, a las familias de los donantes se les informa del destino de los órganos donados, de la edad y circunstancias de la enfermedad de los receptores y del funcionamiento del trasplante tras la operación.

Sea solidario. Sus órganos pueden salvar vidas.