La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha nombrado a Óscar Zurriaga Llorens nuevo presidente. Así se decidió en la Asamblea Extraordinaria de socios de la SEE, celebrada en el marco de la XL Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología, en la que se procedió a nombrar a los nuevos cargos de la junta directiva.

Óscar Zurriaga ocupaba hasta ahora el cargo de vicepresidente de la sociedad. En esta nueva etapa de dos años, tendrá como reto trabajar para seguir aumentando la visibilidad de la epidemiología. También ampliar la base de la SEE y estrechar su relación con la ciudadanía.

El nuevo presidente es licenciado y doctor en Medicina por la Universidad de Valencia y Máster en Salud Comunitaria. Actualmente, es profesor titular en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de València. Asimismo, desempeña el cargo de jefe de la Sección de Estudios e Información Epidemiológica en la Generalitat de la Comunidad Valenciana. En los últimos años también ha estado muy ligado al campo de la investigación, ya que lideró el área de Investigación, Innovación Tecnología y Calidad de la Consejería de Sanidad.

Retos de Zurriaga al frente de la SEE

Zurriaga sustituye a Elena Vanessa Martínez. Su nombramiento se complementa con la incorporación a la junta de la SEE de M. João Forjaz como vicepresidenta y Tania Fernández Villa y Leonor Varela Lema como vocales. Alberto Lana Pérez, Paula Fernández Pires y Brenda Biaani León Gómez continúan en sus cargos de vocales. Por su parte, María Isabel Portillo Villares pasa a desempeñar el cargo de secretaria y Rebeca Ramis Prieto el de tesorera. La nueva junta tiene por delante la misión de desarrollar el Plan Estratégico 2022-2025 para incrementar la influencia de la sociedad científica.

Con la implantación de este plan también se busca incrementar la participación, la cooperación y la cohesión de todas las personas que integran de la SEE. También avanzar en la transparencia de la propia organización. Asimismo, la nueva junta trabajará para mantener la independencia de la SEE frente a posibles intereses por parte del sector privado, las administraciones públicas o las autoridades sanitarias, entre otros. Por último, se apostará por favorecer la internacionalización de la SEE y estrechar lazos con sociedades científicas de otros países.