Hablando de cáncer o neoplasias es frecuente que los médicos de primer contacto tengan poca información para sospechar de manera directa por la falta de expertise en la materia. Por este motivo, en el caso del melanoma, hay más indicios que solamente el ABCDE.

La regla del ABCDE del melanoma es muy famosa y fácil de aprender por las siglas de las siguientes palabras: asimetría, bordes, color, diámetro y evolución, esto ayuda a los médicos no especialistas a tener una guía básica para detección de dicho cáncer.

Es importante saber que algunos melanomas no presentan estas características, por lo que es importante estar alerta y notificar cualquier otro cambio en la piel o crecimientos que se observen como algo distinto al resto de los lunares.

Otras señales de advertencia son:

  • Una llaga o ulceración que no sane.
  • Propagación del pigmento del borde de una mancha.
  • Enrojecimiento o una nueva hinchazón más allá del borde del lunar.
  • Cambio en la sensación (comezón o dolor a la palpación).
  • Cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado o la apariencia de una protuberancia o nódulo).

 

Algunas veces resulta difícil distinguir la diferencia entre un melanoma y un lunar ordinario. Por lo tanto, resulta importante mostrar a su médico de cabecera o mejor aún a un dermatólogo cualquier lunar que resulte dudoso.

Una pequeña porción de melanomas comienza en lugares distintos a la piel, como debajo de las uñas o de un dedo del pie, dentro de la boca, o incluso en la parte coloreada del ojo (iris), por lo que cualquier punto nuevo o cambiante en estas áreas también debe ser mostrado al dermatólogo.

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más peligroso, en comparación con aquellos en piel de células basales y escamosas, debido a que tiene más probabilidad de propagarse a otras partes del cuerpo, si no se detecta a tiempo. Por ello, es importante familiarizarse con su piel para detectar cualquier nuevo lunar o cambios en los existentes.

Este cáncer de piel se puede diagnosticar en sus inicios a través del autoexamen de la piel y los exámenes de rutina con un dermatólogo; por lo que son importantes para llevar un control de los lunares y manchas en la piel, así como detectar aquellas nuevas marcas que puedan aparecer en el cuerpo.