La oveja Dolly ha muerto. El primer mamífero clonado experimentalmente fue sometido ayer a una inyección letal para evitarle los sufrimientos que le provocaba lo que el Instituto Roslin, donde el animal fue creado hace unos seis años, describe como una "enfermedad pulmonar progresiva". Con independencia del valor entre anecdótico y sentimental de esta muerte, la comunidad científica espera extraer conclusiones que permitan saber si el mismo hecho de la clonación ha sido la causa a principal de que la vida de esta famosa oveja haya sido tan corta, informa el diario ABC en su edición del sábado, 15 de febrero.

Harry Griffin, del Instituto Roslin, manifestó ayer que "las ovejas pueden vivir entre 11 y 12 años y las infecciones pulmonares son frecuentes en animales viejos, particularmente los que han sido estabulados". El científico se limitó a añadir que "se está realizando una autopsia y comentaremos cualquier hallazgo significativo".

En 1999, un equipo de la firma de Biotecnología PPL Therapeutics estudió a fondo diversas estructuras celulares en la oveja y encontró que sus telómeros, necesarios para el crecimiento y la reproducción celular, eran ligeramente más cortos en Dolly que en otras ovejas de su edad. Ya desde entonces se especuló con la posibilidad de que Dolly fuera a envejecer más rápidamente de lo normal. Esta es la razón por la que su prematura muerte tiene una gran trascendencia.

Artritis prematura

En enero del año pasado, el "padre" de Dolly, el profesor escocés Ian Wilmut, no tuvo más remedio que reconocer que "Dolly sufre de una artritis prematura (tenía 5 años de edad por entonces), lo que permite sospechar que podrá haber problemas".

En su momento, los grupos de protección de animales habían denunciado enérgicamente a los laboratorios de investigación, por considerar que sus objetivos son mercantiles. La biología no es un mecano, aseguraban dichos grupos, y por lo tanto no se puede actuar sobre una parte del sistema animal esperando que el resto continúe funcionando a la perfección.

Dolly "no estaba vieja en el momento de ser sacrificada", ha asegurado por su parte Patrick Dixon, experto en ética de la clonación. "La clave pasa por saber si su enfermedad está de algún modo relacionada con la tecnología utilizada para clonarla".

Esperar a la autopsia

Sin embargo, aún es demasiado pronto para aventurar una explicación y lo más prudente, aseguran en el Instituto Roslin, será esperar los resultados de la autopsia y las conclusiones científicas que puedan extraerse de ella.

Si bien Dolly fue el primer animal superior clonado, en la actualidad existen cientos de ellos diseminados por todo el mundo, incluyendo vacas, cerdos, gallinas, ratones y cabras. Las investigaciones del profesor Ian Wilmut han demostrado que todos los animales clónicos presentan malformaciones genéticas y físicas. En diciembre pasado, el día después de que la secta de los raëlianos anunciara el nacimiento del primer bebé clonado, el propio Instituto Roslin lanzó una advertencia sobre los peligros de la clonación humana. "Me parece claramente condenable", comentó el doctor Griffin entonces. "Todos los grupos que han trabajado en la clonación de animales han registrado un índice muy elevado de abortos naturales, de mortalidad posnatal y de otros inconvenientes en el transcurso de sus vidas".

Clones imperfectos

La principal inquietud que numerosos científicos abrigan con respecto a los clones humanos es que, aun cuando éstos no presenten anormalidades monstruosas en el útero, es muy probable que necesiten un reemplazo de su cadera durante la adolescencia, aparte del hecho de que pueden "volverse seniles antes de cumplir los veinte años", según palabras del doctor Dixon.

Dolly, cuyo nombre viene de la cantante country Dolly Parton, nació el 5 de julio de 1996, aunque la noticia tardó casi seis meses en llegar al público. El animal ha estado siempre superprotegido. La oveja ha tenido descendencia en dos ocasiones, primero a Bonni en 1998 y un año más tarde a otras tres crías. Su cuerpo será donado al Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo, donde será exhibido al público.